Manuel Díaz Aponte

Antes todos veíamos a China lejos, muy lejos de nosotros, al extremo de que nuestros abuelos solían decirnos "eso está más lejos que China" para referirse a algo distante de la cotidianidad.

Los que vivimos en el hemisferio occidental sabemos que la distancia es extensa, y desde Santo Domingo a la capital de la República Popular de China, Beijing, estamos hablando de aproximadamente 13,487 kilómetros en vuelo aéreo.

Sin embargo, ahora todos vemos a China muy de cerca y en el diario vivir, en el prosaísmo de nuestras vidas por tratarse de una superpotencia que podría dominar el mundo en un tiempo relativamente cercano.

Algunos expertos estiman que ello podría ocurrir probablemente en una década, y esto está determinando que miles de jóvenes alrededor del planeta estén optando por hablar la lengua mandarín.

Así es la República Popular de China es hoy la segunda economía mundial con un impresionante crecimiento económico y comercial; expansión de sus infraestructuras viales, tecnológicas, edificaciones y estructuras productivas internas y alrededor del mundo generándole respeto entre la comunidad internacional.

Xi Jinping y Donald Trump se dan la mano gustosamente, brindan por la prosperidad y fortalecimiento de las relaciones entre sus países y anuncian al mundo la firma de 250 mil millones de dólares en acuerdos bilaterales.

¿Será el anticipo de la nueva cara en las relaciones políticas, diplomáticas y comerciales entre Estados Unidos y la República Popular de China?

Trump había dicho muchas cosas negativas contra China durante la campaña electoral; sin embargo, en su primera visita de estado al país asiático expuso un discurso diametralmente diferente.

Levantó su copa ante su homólogo chino y agradeciéndole vehemente la cálida bienvenida dispensada auguró éxitos en las relaciones entre Norteamérica y la poderosa nación oriental.

Trump: ¿un Rey en China?

El presidente de Estados Unidos recibió una cálida e impresionante recepción en la "Ciudad Prohibida", uno de los símbolos más emblemático y poderoso de la antigua China Imperial.

Desde que el avión más seguro del mundo el "Air Force One", aterrizó en suelo chino la majestuosidad y solemnidad del protocolo oriental se dejó sentir por lo alto. Alfombra roja en el aeropuerto. Ópera china, té y cena en la Ciudad Prohibida. Guardia de honor en la plaza de Tiananmen.

También niños sonrientes agitando banderines con los colores de la identidad de su patria y la entrega de regalos de los más diversos objetos de la exuberante cultura china caracterizaron la visita de Trump, quien fue tratado como un emperador.

Así mismo es, los chinos inteligentemente suelen dar un tratamiento especial a gobernantes extranjeros en visita de Estado como demostración del respeto y significado de sus instituciones, protocolo y de su diversidad cultural.

Pero es la primera vez que un dignatario extranjero es invitado por el presidente Xi Jinping a un recorrido por la Ciudad Prohibida de Pekín. Allí, Donald Trump y esposa Melania Trump fueron agasajados con una cena al estilo imperial oriental y una ópera china.

Este monumento, que fue residencia de los emperadores chinos cinco siglos y es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, cautivó a la pareja presidencial estadounidense.

¿Qué logró Trump?

El presidente de Estados Unidos tenía en carpeta dos temas esenciales: reducir el déficit en la balanza comercial frente a China y buscar "frenar" o desnuclearizar a Corea del Norte, aliado de la potencia asiática.

La respuesta de China fue suscribir con Trump diversos acuerdos bilaterales por la suma multimillonaria de 250 mil millones de dólares.

Trump buscaba abrir los mercados para ciertos productos fabricados en Estados Unidos tratando de reducir el déficit en la balanza comercial entre ambas naciones.

La política exterior comercial de la República Popular de China aboga por la apertura y globalización comercial, en tanto, que la administración de Trump defiende el bilateralismo.

En el tema de la seguridad internacional y lo que representa Corea del Norte, el presidente Trump planteó la urgencia de desnuclearizar al régimen de Pionyang.

Sin embargo, Xi Jinping enfatizó la línea política de una solución "pacifica" en Corea del Norte.

Xi Jinping logró lo que quería con Trump en primera fase impresionarlo y hacerlo sentir como todo un rey, para después establecer la regla de juego en las rubricas de acuerdos bilaterales donde el gigante asiático podría salir ganando.

Asimismo Jinping exhibió una vez más la inteligencia y amabilidad que caracterizan a los líderes orientales cuando se trata de recibir en su territorio a delegaciones extranjeras.

De Mao a Jinping

La revolución que dirigió Mao Tse-tung desde 1949 cuando derrotó con las armas en las manos al general Chiang Kai-shek, vislumbró lo que sería la hoy República Popular de China convertida en la segunda potencia en el escenario mundial.

Casi setenta años después, China es un referente de primera magnitud en el mundo tanto por su extraordinario crecimiento económico y comercial así como por su liderazgo, influencia y capacidad de trabajo.

Mao Zedong como igualmente era identificado ese gran líder nacido en 1893 en Pekín y fallecido en 1976, trazó los lineamientos básicos para colocar a su país en el mapa de las naciones predominantes en el planeta.

La Gran Revolución Cultural promovida y enarbolada por el viejo Mao se extendió por todo el denso territorio chino en las áreas productivas teniendo de estandarte el cultivo de arroz; la expansión tecnológica y la promoción de sus auténticos valores culturales.

Actualmente la República Popular de China es la "niña bonita" que todos quisieran tener de cerca, no tan solo por sus inmensos recursos y potencialidades económicas, pero también ante la supremacía que ejerce en el multilateralismo y bilateralismo mundial.

En un libro publicado recientemente sobre los discursos, entrevistas y mensajes del presidente Xi Jinping se proyecta la visión filosófica y manejo de la política exterior de los actuales líderes de China.

Jinping, es un líder pragmático y muy inteligente que apuesta al modelo de globalización comercial y de inversiones alrededor del planeta. Y ha enarbolado la bandera de la paz, la concertación y diálogo como estandarte en la solución de conflictos mundiales.

No obstante, ha sido firme en defender la soberanía de su país en la construcción de varias islas artificiales en el Mar Meridional de China, tema que trascendió en la reciente visita de Trump a la región asiática.

Y Trump: ¿Qué ganó?

De regreso a Washington, capital estadounidense, el presidente Donald Trump hizo un balance de su periplo por 13 días por cinco países asiáticos incluida Japón; Corea del Sur, Vietnam, China y Filipinas.

Ha sido la gira más extensa de un mandatario de Estados Unidos por Asia en un cuarto de siglo.

El aspecto más resaltante obtenido por Trump en su gira asiática es el contacto directo con los aliados tradicionales de Estados Unidos en Asia, especialmente Japón y Corea del Sur, dos países que se han mantenidos alertas y preparados ante los lanzamientos de misiles nucleares del líder norcoreano Kim Jong-un.

En Corea del Sur hubo expresiones de protestas contra la presencia del mandatario estadounidense acusándolo de crear un escenario de confrontación armada en la Península de Corea.

Artículo de Manuel Díaz Aponte

Viernes, 17 de noviembre de 2017

DiarioDominicano

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