Fueron innumerables las veces que el Movimiento Caamañista, Izquierda Revolucionaria y yo denunciamos con sólidos argumentos que en la ruta hacia las elecciones del 2016 se estaba preparando un gran fraude estructural; volcando al Estado-PLD sobre la campaña y agregando a esa programación perversa un fraude coyuntural que incluía manipulación electrónica plagada de corrupción.

Especificamos que el contrato de instalación de escaners estaba cruzado por el robo de una parte de los 47 millones de dólares invertidos. Que la corrupción mayor y el interés de alterar y enrarecer los resultados electorales se entrecruzaban para imponer -contando con una oposición predominantemente pusilánime y corrompida- una fórmula presidencial y mayorías congresuales y municipales espurias al servicio de la Corporación PLD, mediante el paquete de fraudes más nauseabundo de la historia republicana. Y así fue.

Nadie puede convencerme de la inocencia en esos aberrantes menesteres comiciales del Presidente Danilo Medina, del monarca de la JCE, Roberto Rosario y del Presidente y el Secretario General del PLD, Leonel Fernández y Reinaldo Pared Pérez, principales figuras de la nomenclatura morada.

Como tampoco pretender que acepte como legítimas y legales las instituciones estatales como han quedado conformadas a raíz de un proceso dominado por mafias; realidad tolerada por un sistema de partidos incapaz de rebelarse contra esta podredumbre y de entender ahora que el esperanzador fenómeno Marcha Verde no puede tener corruptos preferidos.

En el reciente informe de la Cámara de Cuentas sobre el contrato de compra de esos equipos electrónicos ? catapultado por las desgarrantes pugnas moradas - no hay sorpresas, pero si detalles demoledores que vienen a confirmar y darle más sustento a lo denunciado.

Que nadie espere que bajo este gobierno y estas instituciones ilegitimas y fraudulentas, capaces de eso y algo peor, podrían realizarse elecciones libres.

En medio de tantos escándalos grotescos -desplegándose aquello de robar, reprimir y matar- lucen ridículas las campañitas tanto de Danilo por reelegirse como de Leonel por re-postularse, cuando lo que esta sociedad reclama es su inhabilitación política y su enjuiciamiento junto a sus clanes y alcancías.

También lucen torpemente reiterativas las ilusiones electoralistas de la oposición social-pendeja en torno a los ya viciados comicios del 2020.

Previo a eso, lo pertinente es superar esta institucionalidad y este gobierno en descomposición, potenciando la democracia de calle y asumiendo un programa que implique desmontar el poder constituido a favor de un poder constituyente. Solo así podrían organizarse elecciones confiables. (El Nacional, domingo 12-11-207, elnacional.com.do, isaconde.com y facebook narcisoisaconde y tiroalblancord)