Por Manuel Hernandez Villeta

El tema del aborto es recurrente en el país. Se toma de tiempo en tiempo. Lo lamentable es que feministas y religiosos tiene posiciones encontradas, de rechazo a cada opinión. Lo que cierra el juego a cualquier entendimiento. Los abortos siempre han practicado en el país.

Inclusive hay clínicas que su clientela principal era las mujeres que acudía a practicarse abortos. Hay muchos conceptos sobre la terminación del embarazo, todos son disimiles, y donde se llega a una solución es porque alguien tomo la decisión de aplastar los argumentos de los otros.

Los religiosos tienen que ampliar su parrilla de lucha y hablar con claridad en torno a penalización del aborto, pero sobre criterios científicos y reales. Las feministas y las organizaciones de la sociedad civil no pueden imponer a golpe de porrazos la idea de que todo embarazo tiene que ser interrumpido sencillamente cuando a la madre se le antoje.

Más que individual, hay una decisión y una solución que tiene que ser colectiva, y en base a ella las medidas tienen que respetar la ética, la moral, las tradiciones y las buenas costumbres. Sería un absurdo negar el aborto terapéutico, cuando por razones de salud una junta de médicos lo recomiende.

El aborto no puede ser la solución para una noche desenfrenada de sexo. Se está llevando el amor a la libre y sin pensar en consecuencias y despues se busca la cuchilla del matasanos. Aprobar una ley de aborto con el desenfreno sexual, sería dar parte la anarquía y al salvajismo. Hay que encontrar un punto intermedio en que se respete el derecho a la vida y se satisfagan principios religiosos y filosóficos.

Lo ideal es que toda la reglamentación sobre los abortos se vaya tomando paso a paso, por etapas, que se sigan escalones, que se apruebe ahora lo que nadie discute, para con el curso de los años pasar a los temas más engorrosos.

Las sociedades van cambiando y las culturas se modernizan. Todo llega a su tiempo. En una etapa los anticonceptivos y los condones eran vedados y se compraban en secreto, hoy los venden a la libre en supermercados, farmacias y las discotecas.

He analizado a fondo las posiciones de todos los que tienen que ver con el aborto, y llego a la conclusión de que se tienen que escuchar todas las voces y armonizar una posición de consenso, ir hasta donde se pueda llegar. El aborto no es un problema individual, sino un hecho colectivo, que tiene que ser controlado y definido por todos los agentes de la sociedad.

Vivimos en un mundo de desenfreno, el alcohol, las drogas, el sexo sin miramientos, y ello conlleva a que se tengan que buscar soluciones de consenso para hacerle frente. El aborto tiene que ser consensuado, nadie lo puede imponer ni con el crucifijo ni con la impertinencia y el arrebato de las feministas.

Tarde o temprano, es la corriente de los tiempos, el aborto se va a imponer. El desenfreno sexual de una noche de dragos se solucionara en la camilla del cirujano, Eso viene aunque se quiera evitar ahora. Por eso es importante el consenso y el diálogo, antes de que al correr de los años se imponga una ley tergiversada de la vida. ¡Ay!, se me acabó la tinta.