EL TIRO RAPIDO

Las discrepancias entre el presidente de la Federación de Profesores de la UASD, Santiago Guillermo y el rector Iván Grullón, vienen de viejo. Lo de ellos es lo que popularmente se conoce como un "pleito casao".

Guillermo, al parecer siguiendo los pasos e imitando el ejemplo, del presidente del Colegio Médico, Waldo Suero, ha anunciado un paro docente para mañana, miércoles, en la alta casa de estudios, que pudiera extenderse en caso de que su reclamo de aumento de un 15 por ciento en el sueldo de los profesores no sea satisfecho.

Y ya el rector Grullón ha dado respuesta categórica afirmando que la UASD no dispone de recursos para satisfacer la demanda de reajuste salarial, por lo que hay que esperar que mañana, miércoles, las aulas de la Autónoma permanezcan vacías y decenas de miles de estudiantes tengan que quedarse en sus casas sin recibir docencia.

Las reivindicaciones salariales del gremio profesoral, sin embargo, ha venido acompañadas de serias denuncias de irregularidades en el manejo de los fondos de la institución.

Por un lado se acusa al Rector de realizar compras a sobre-precio, que producirían pérdidas a la UASD por 400 millones de pesos anuales. Pero, además, se le imputa la existencia de una abultada nómina clientelistas que según ha denunciado Guillermo, representaría otra irregular erogación de fondos por 500 millones de pesos. Grullón rechaza ambas acusaciones argumentando que todas las compras se hacen por licitación y negando la existencia de esa sobre-nómina clientelar.

Al margen de las denuncias y rechazos, hay una realidad que se ha venido aireando desde hace mucho tiempo, y es la necesidad de que la Cámara de Cuentas lleve a cabo una profunda auditoría en las finanzas de la UASD. No es de ahora sino de siempre que se han producido acusaciones sobre dispendio de fondos en el seno de la Universidad Primada. El propio Grullón, cuando tomó posesión de la rectoría, denunció haber encontrado una nómina inflada con la finalidad de influir en el resultado de las elecciones. En esa ocasión, habló de que la misma montaba a unos 800 millones de pesos.

Dado que esta recibe recursos públicos y continuamente está reclamando del gobierno mayores asignaciones de presupuesto, esta auditoría debiera ser un trámite previo indispensable antes de satisfacer cualquier requerimiento de fondos adicionales. Poner las cuentas en claro en el seno de la UASD es a la propia institución a la que más debe interesarle para tratar de mejorar su muy deteriorada imagen pública.

Por lo demás, al igual que en el caso de los médicos y las huelgas en los hospitales, con la paralización de la docencia, quienes pagan las consecuencias son precisamente, los que no llevan velas en ese entierro: los estudiantes, víctimas inocentes de un pleito en el que pagan justos por pecadores.

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