Por Manuel Hernández Villeta

El sistema educativo dominicano está a ras de suelo. La inadaptación social de la mayoría de los adolescentes pasa por deficientes programas de enseñanza y causales sociales con la eliminación del núcleo familiar.

El principal problema de la educación no son los uniformes. Un trozo de tela no cambia nada, solo ligera apariencia física. Se queda fuera la uniformidad de la vestimenta escolar, para llevarla de la mano a una modernidad absurda.

Recuerdo como muy positivo cuando se globalizó el uniforme de color amarilla, en los pantalones y azul en las camisas, tanto para colegios como para la escuela pública. Ahora se deja flotar el uniforme de los colegios, y se le quita la solemnidad a los de las escuelas públicas.

Estamos jugando con candela. Tratamos de correr a galope de tiempos modernos, cuando la escuela todavía está en el siglo 20, y no entra en las nuevas tecnologías, salvo para que los muchachos chateen y demuestren su incapacidad total.

Hay que ir a las redes sociales y ver la ortografía de la juventud dominicana. Donde hay un alumno que no aprende, se tiene que ir a la búsqueda de sus profesores. Un mal estudiante, está orientado por un enganchado a profesor. El nuevo uniforme no va a cambiar eso.

Está bien que se regalen dos conjuntos a cada estudiante, para que de esa forma su familia no tenga que hacer el gasto, pero al Estado le representa casi 700 millones de pesos. El uniforme es necesario y vital, porque sienta la idea del colectivo, segrega la individualidad y da pie a la disciplina y el orden, pero a que costo.

Más que uniformes, de lo que debemos es preocuparnos por los profesores. Ahora se habla de que es necesario impartir educación sexual en las escuelas, y sinceramente, no sé que saldría con el desorden existente y la impreparación de los profesores.

Nos olvidamos de la moral y cívica, del respeto, del orden, de la disciplina, y nos queremos ir a la educación sexual. Si un profesor no tiene en orden su vida, y sus metas, ponerlo a dar educación sexual a adolescentes es colocar un fósforo a una botella conteniendo gasolina.

Si el núcleo básico de la sociedad que es la familia está destruido, sepultado por los graves problemas comunitarios, si la adolescencia rebelde y desamparado es punta de lanza del crimen y el micro-tráfico de drogas, si hay una masiva deserción escolar, si hay cientos de niñas adolescentes embarazadas, ¿a dónde nos llevará la educación sexual impartida por profesores incapaces?.

Si el próximo año escolar tiene como uno de sus principales baluartes el cambio de uniforme y la educación sexual impuesta a la carrera, se profundizará la anarquía de las escuelas. Hay que enfrentar los males, preparar a los profesores y pensar que un trozo de tela no establece diferencias. ¡Ay!, se me acabó la tinta.