FRANKLIN ALMEYDA RANCIER

Constituye un desafío para los dirigentes principales del PLD cohabitar. Es decisivo si se trata de la necesidad de que toda la organización supere debilidades internas y pasar a ser de un partido análogo a digital.

Entenderse significa hacer de los desafíos un esfuerzos de todos, no de unos pocos. Cohabitar es aportar soluciones y escoger por consenso, la mejor.

Se requiere hacer prevalecer la democracia interna, para no perecer. Eso significa pensar en voz alta para decidir. Las ideas y la capacidad de crear es intrínseca del ser humano. No se trata de subir la voz ni presionar para tener razón.

Decía alguien muy valorado, que el PLD fue concebido en el vientre del PRD al ser fecundado, al regreso del profesor Bosch de Benidorm, España, el 20 de abril de 1970 y crearse los dos Grupos Teóricos. Luego, nació el 15 de diciembre de 1973 en el Congreso Constitutivo. Pero empezó a hablar y caminar en mayo de 1974, en la Conferencia Salvador Allende, momento en que se definió la base teórica-científica en la que se fundamenta su metodología operativa.

Se definió cuando se estableció su característica de trabajar en una sociedad de capitalismo tardío; se proclamó en su fundación que se buscaría el desarrollo y el progreso, para completar la obra de Duarte y los Trinitarios; y, finalmente, se definió su base teórica, en cualquier momento y circunstancia, para operar y diseñar estrategias.

Desde su arribo al poder ha logrado crecimiento macroeconómico sostenido, para colocar al país en el progreso. Pero se deben consolidar las instituciones del Estado, lograr inclusión social y garantizar igualdad de oportunidades.

Estos son desafíos y no debe haber distracciones en proyectos individuales. Acercar posiciones y cohabitar es entenderse para situar a la organización en el centro de lo que se espera de ella. La responsabilidad partidaria es servirle de soporte al gobierno para facilitar un flujo normal y armonioso en la relación Partido-Gobierno.

Desde el entorno del gobierno y del entorno partidario se producen malos entendidos, por la falta de una comunicación fluida y constante. Esas incomprensiones las crean personas hábituadas, por sus carencias, a buscar espacio con el chisme. Se trata de quienes ven el vaso medio vacío, no medio lleno; aquellos que sufren y no disfrutan del éxito de sus compañeros, cuando es el éxito de todos.

Llegó el momento de acerarnos y cohabitar para ofrecer el hombro para subir y no jalar por los pies al otro para que no suba. Se está en el momento más adecuado para superar las debilidades internas, mejorar las relaciones Partido-Gobierno y acoger los desafíos como oportunidades para avanzar. Es largo el trayecto, se debe empezar dando señales muy claras.

Debe empezar por el liderazgo principal e ir acercando entre sí a toda la membresía y poner a funcionar la estructura organizativa. Se trata de un relanzamiento partidario. El legado dejado por Juan Bosch no debe perecer en las manos de los que son sus discípulos directos.

La historia es como la naturaleza, no perdona. Responsabilizar a los otros y no a sí mismo, es igual que dejar que depreden los bienes de la naturaleza, que son de todos, para luego sufrir las consecuencias. Ahora es cuando debe entenderse el liderazgo, empezando por el principal.

El autor es miembro del CP del PLD, ex Ministro de Interior y ex Rector de la UASD.