EL MIRADOR

“Todo para los perredeistas…”

En las tertulias matutinas  de este lunes “La Discoteca del Recuerdo”, la sección del programa Paso Paso, que producen Héctor Herrera Cabral y Héctor Tineo, cada domingo de 9:00  a 10 de la noche, a través de Telecentro, fue lo más comentado por damas y caballeros. En la entrega de anoche la audiencia pudo ver la visión exclusionista  que tiene del ejercicio del poder el liderazgo del PRD-PPH. El país pudo ver a Guido Gómez Mazara, el poderoso Consultor Jurídico del Gobierno del PRD-PPH 2000-2004, hoy encargado de estrategia del candidato presidencial  del PRD, cuando proclamó lleno de emoción: todo lo que hay en el Gobierno, los municipios y el Congreso Nacional, es para los perredeístas. Y si algo queda también para los perredeístas. Según  su criterio para poder acceder a una posición o empleo público, es obligatorio  ser militante  o dirigente del PRD. La segunda muestra  fue la de Lois Malkum, en sus días de Gobernador del Banco Central, cuando reveló como un problema que en la nómina del Gobierno  del PRD, existían 125 mil botellas, es decir, personas que cobraban sin trabajar en el sector público, y la tercera entrega fue un segmento del discurso que pronunció el secretario Administrativo, Pedro Franco Badía, cuando llamó a un discapacitado, en el municipio de Gaspar Hernández,  “Maldito Mocho” y arengó a los funcionarios del Gobierno y a los síndicos del PRD, a cancelar a todas las personas que fueran de otros partidos políticos, especialmente del PLD. El concepto de dos de los tres protagonistas es que el poder cuando se toma tiene que ser para provecho de  los perredeístas. Esa es la fotografía que hoy recuerdan los dominicanos y dominicanas cuando se refieren a los días del PRD-PPH en el poder. No quieren que vuelvan porque los atropellos  y exclusiones sufridos provocan miedo.

Leonel es el líder incluyente

En las tertulias matutinas hasta adversarios del PLD que comentaron lo visto en Paso a Paso, expresaron el criterio de que Leonel es la cara opuesta al liderazgo del PRD. Los perredeistas, como lo expresaron Guido Gómez Mazara y Pedro Franco Badía, proceden  con el criterio de que “el poder es para usarlo”, como muy bien lo resumió el presidente Hipólito Mejía y el presidente del PRD, Ramón Alburquerque, en los días de gloria.

Leonel, en contra posición, piensa que el poder es para servir. Que un servidor público está obligado a servir a todos los que forman la Nación. Que es necesario fortalecer las instituciones del país para evitar que intolerantes puedan atentar contra los valores de la democracia. Que los mecanismos institucionales nos sirvan de base para garantizar una sociedad incluyente. Para lograr un país en el  que no  se discrimine a nadie por su condición socioeconómica, ni militancia o simpatía política. Conforme el  criterio del presidente Leonel Fernández: un funcionario público, incluido el Jefe del Estado, tiene que trabajar con entrega y humildad. La posición lo obliga a ser humilde. Los dominicanos y dominicanas  a esta hora calificaron dos gestiones y les pusieron sus respectivas notas, la del PRD-PPH 2000-2004, que encabezó el presidente Hipólito Mejía y la de Leonel que comenzó el 16 de agosto de 2004 y que en  menos de cuatro años puede mostrar una serie de logros que  restauraron la estabilidad  macroeconómica, la confianza en el país, la creación de más de 400 mil nuevos empleos y la inclusión de 400 mil familias pobres en el programa de la Tarjeta Solidaridad. Muchas de las familias beneficiarias dan gracias a Dios porque  a la hora de la selección nadie les preguntó por militancia política, sino sobre su condición social y económica. Una dama perredeista que ejecuta como dijo su líder, el doctor José Francisco Peña Gómez, primero pensar en la gente. Uno de los presentes no dejó de preguntar a la dama si  eso quiere decir que su voto es de Leonel. La mujer explotó de la risa.

El Homs se paralizó

La inauguración del Hospital Metropolitano de Santiago  (HOMS), ha hecho recordar  a los santiagueros y santiagueras días de buenas noticias, como cuando le inauguraron su primer acueducto. Un abuelo recordó que hasta los años 60s muchos hombres expresaban lleno de orgullo: “Ya Santiago tiene lo que no tenía, un acueducto moderno, cloaca y tubería… Al cruzar la barca dijo barquero muchacha bonita no paga dinero”. El Caballero entiende que ahora habrá que decir que “Ya Santiago tiene lo que no tenía: su monumento remozado y su Homs, un hospital moderno para medicina especializada en la ciudad del Yaque”. Las anteriores fueron de las expresiones que se conocieron antes del acto, pero lo impactante ocurrió en el momento que habló el ingeniero Manuel Estrella, uno de los impulsores de la obra. Reveló que el proyecto estuvo paralizado casi tres años y medio y que todo cambió cuando el presidente Leonel Fernández autorizó que el Gobierno comprara acciones para reiniciar la construcción del HOMS. Llamó la atención que esto coincidió con la restauración y la estabilidad que logró el presidente Fernández. Refirió que a partir de ahí se presentaron numerosas propuestas de inversionistas, lo que hizo posible que se terminara el hospital, y la inversión del Gobierno, que estaba estimada en 25 millones, se redujo a 10 millones de dólares por la amplia participación privada. Cuando el ingeniero Estrella hablaba hubo uno de los presentes que  no se aguantó y en voz baja dijo: “es que Leonel es el Progreso”. Esto tampoco lo entienden los columnistas que ahora están en una campaña desmedida para contribuir a desdorar la figura del presidente Leonel Fernández. Pierden de vista que los hechos pulverizan las palabras. El Homs es otra obra que reafirma la fe y confianza que tiene el presidente Leonel Fernández en el pueblo dominicano. Eso es difícil de comprender, sobre todo,  en las cabezas de unos  columnistas elitistas y excluyentes que hoy no recuerdan que fue en  un Gobierno del PRD  que una piña de 50 centavos la pagaba la administración a 8 pesos al selecto grupo de vinculados. Tampoco recuerdan que la matanza de 1984, es de manufactura perredeista.

Afortunadamente la población la recuerda bien. Por eso cuando atacan a Leonel, lo promueven. Eso explica el comportamiento en la preferencia electoral: a medida que se acerca el día de las elecciones, Loenel sube y Miguel baja.

Navarrete tiene su hospital

En la Capital hay unos lobistas que ahora asesoran en comunicación a varios candidatos de la oposición  que no conocen las provincias. Por ello, no pueden comprender porqué cuando Leonel Fernández llega a cualquier punto del país atrae  la atención de la mayoría de múltiples colores. En Barahona, el viernes, encabezó una marcha histórica y el sábado en Santiago, recibió el apoyo más grande  para  un candidato presidencial en un recorrido por los principales sectores de la ciudad, incluidos  barrios populares. Esto tiene su explicación en los beneficios que disfruta la población al recibir mejores servicios de educación en las escuelas públicas, y de salud en los hospitales del Estado. Los logros nadie lo saca de la mente de la gente con denuncias infundadas. A pesar de que los asesores mediáticos del PRD entienden que con injuria y difamación se puede bajar a Leonel de la preferencia electoral, los resultados de las encuestas indican que cuando lo atacan con sus salvas verbales obran para el candidato del PLD. En Navarrete, el sábado el secretario de Salud Pública, Bautista Rojas Gómez encabezó el acto de inauguración del hospital construido en el municipio de Navarrete. La  ceremonia permitió ver cómo la gente valora la gestión del Gobierno. Doña Marina Taveras, presidenta de las Juntas de Vecinos de Navarrete, dijo llena de satisfacción que las autoridades cumplieron la promesa de levantar el nuevo centro de salud. Expresó emocionada: Ahora  sé que  la  Capital tiene su Metro, Santiago tiene su Homs y Navarrete su hospital. De esa manera reconoció cómo el Gobierno del presidente Leonel Fernández trabaja para el país. Es probable que los columnistas de la Capital no entiendan la dimensión de una idea como la de una dama, líder comunitaria de un municipio de provincia, pues en  su forma de ver el país son excluyentes.