EL MIRADOR

¿Por qué Ramón Alburquerque?

El presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Ramón Alburquerque ha hecho esfuerzos extraordinarios con el propósito de distraer a la opinión pública, pero provoca el efecto contrario, cuando habla, más dominicanos y dominicanas se convencen de que es un político demagogo que subestima la memoria colectiva. Después de haber expresado improperios contra el Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo, su Eminencia Reverendísima Nicolás  de Jesús Cardenal López Rodríguez, el político alabó las palabras de los sacerdotes que expresaron el Sermón de las Siete Palabras y dijo que la Iglesia dice la verdad, pero la gente entiende su manera de proceder es del típico político mentiroso, pues habla con el único propósito de distraer, porque se sabe lo que es Ramón Alburquerque y su concepto del ejercicio de la política y el  poder. Nadie en el país olvida el día 20 de agosto de 1998, cuando enseñó que el poder es para usarlo al imponer a los miembros de la Junta Central Electoral sin consultar a nadie.

Tampoco la opinión pública olvida sus horas difíciles después que se lo descubrió  como el protagonista que falsificó la ley de Telecomunicaciones. Y nadie en el país olvida que nunca se le ocurrió impedir que  “El hombre del maletín”  tomara el Senado de la República como una segunda morada. Por ello,  cuando  el presidente del PRD habla despierta la memoria colectiva. Nadie en el país  olvida que cuando fue Jefe del Equipo Económico del PRD de Jorge Blanco (1982-1986), descolló como un distinguido miembro del “Escuadrón de la Muerte”, como lo denominó el ex presidente de la República y líder del PLD, profesor Juan Bosch.

¿Quién es la voz del PRD?

En la Iglesia Católica aún esperan que  la dirección del PRD  le diga al país si Ramón Alburquerque es su vocero oficial, pues entre  prelados y sacerdotes toma cuerpo la idea de que cuando el político injurió y difamó al Cardenal López Rodríguez lo hizo investido de la máxima autoridad perredeista. Si Ramón no ha hablado como el vocero oficial del PRD, los improperios por lo menos obligan a una precisión. En la Iglesia el desagrado es grande.

Recuerden que en  una de sus últimas entrevistas de radio   el Arzobispo  Metropolitano de Santo Domingo, declinó hacer comentarios, pero   cuando el periodista Carlos Ebert, de Telecentro,  le pidió su opinión respecto a los improperios del presidente del PRD, Ramón Alburquerque. No mencionó el nombre del político, pero advirtió que no le va a contestar a un insolente, deslenguado y desconsiderado. En opinión del Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo,  República Dominicana, es un país muy pequeño donde todo el mundo se conoce, y el país conoce las actuaciones de “Ese Señor”.  La breve  no fue reseñada por los diarios tradicionales. El país la conoció  a través de la televisión y los diarios digitales. Eso no fue óbice para que el asunto fuera de conocimiento público y se sintiera el golpe en la comunidad cristiana que reflexionó en Semana Santa.

Camino pregunta

El Semanario Camino, vocero de la Iglesia Católica ha expresado su desagrado por los dichos de Ramón Alburquerque. Considera que “El festival de agravios y ofensas que está caracterizando la presente campaña electoral parece no tener miramientos ni muros de contención”. Al comentar los improperios del presidente del PRD  contra el Cardenal López Rodríguez considera: “La pasión política parecer obnubilar a dirigentes que no saben distinguir el disentimiento con la decencia y que sus mentes siempre ven opositores en todos aquellos que mantienen una postura vertical, clara, diáfana y transparente, como es el caso de nuestro Cardenal, quien no anda titubeando para llamar al pan, pan y al vino, vino.

Parece que este tipo de postura no la resisten ciertos dirigentes acostumbrados a escuchar loas a sus discursos demagógicos y sin futuro.

Querer comprometer a uno de nuestros pastores con un determinado color partidario es ignorar la Doctrina Social de la Iglesia que está por encima de los vaivenes políticos que vive una nación. Después de conocer ese juicio, como pide Camino, la dirección del PRD debe decirle al país si los improperios de Ramón Alburquerque constituyen la opinión del PRD?

Para los que llevan anotaciones

A continuación el texto del editorial del semanario Camino:

Editorial
¿Vocero?

Querer comprometer a uno de nuestros pastores con un determinado color partidario es ignorar la Doctrina Social de la Iglesia...

El festival de agravios y ofensas que está caracterizando la presente campaña electoral parece no tener miramientos ni muros de contención.

Las desafortunadas, peregrinas, irrespetuosas y aventu­reras declaraciones del presidente del Partido Revolucionario Dominicano, ingeniero Ramón Alburquerque, contra Su Emi­nencia Reverendísima Nicolás de Jesús, Cardenal López Rodríguez acusándolo de ser el principal vocero de la reelec­ción del presidente Leonel Fernández así lo confirma.

La pasión política parecer obnubilar a dirigentes que no saben distinguir el disentimiento con la decencia y que sus mentes siempre ven opositores en todos aquellos que mantienen una postura vertical, clara, diáfana y transparente, como es el caso de nuestro Cardenal, quien no anda titubeando para llamar al pan, pan y al vino, vino.

Parece que este tipo de postura no la resisten ciertos dirigentes acostumbrados a escuchar loas a sus discursos demagógicos y sin futuro.

Querer comprometer a uno de nuestros pastores con un determinado color partidario es ignorar la Doctrina Social de la Iglesia que está por encima de los vaivenes políticos que vive una nación.

El mensaje doctrinal tiene como fin la búsqueda del Bien Común, tan lejos muchas veces de los que se ufanan de propiciar cambios que se duermen en documentos y que sólo sirven para perpetuar privilegios en una clase política que no se inmuta frente a los crecientes cuestionamientos de una sociedad que le pide a gritos un cambio de conducta que se apegue a la ética y la moral.

Queremos pensar que las afirmaciones del presidente del PRD, no reflejan el sentir de su candidato a la presidencia y de la membresía de esa agrupación política, y que los mismos proceden de una persona que desconoce nuestra Iglesia, y que ignora que hasta los colores de los ornamentos que se usan en las celebraciones litúrgicas como el rojo, azul, morado, verde, dorado para las solemnidades y blanco son un símbolo de que no está casada con nadie, sino con el Salvador de la humanidad.

Que quede bien claro, del único que nuestro Cardenal es vocero es del mensaje liberador de Cristo, al cual ha entregado su vida para siempre.