Manuel Díaz Aponte

La visión de los países del primer mundo apunta a enfocar el terrible dolor de cabeza que representa el terrorismo internacional como un asunto motivado básicamente por fanatismos religiosos, lo que pienso es una posición errada.

Las diferencias religiosas podrían incidir en la materialización de algunos de esos trágicos hechos, no obstante, debemos profundizar en sus causas y consecuencias.

Hay más razones aún, particularmente las inmensas desigualdades sociales que separan al mundo de la opulencia y al de la pobreza extrema. Por igual, las exclusiones étnicas, políticas, económicas, laborales, profesionales, migratorias, religiosas y culturales incentivan el odio y aspiraciones de venganzas entre inmensas legiones en el mundo.

Jóvenes de distintas partes del planeta podrían estar en estos momentos reunidos para planificar su próxima acción terrorista. ¿"Cómo destruimos a quienes nos explotan social y económicamente"?

Obsérvese que los protagonistas de los atentados perpetrados hasta el momento en distintas ciudades de la tierra son personas jóvenes; muchachos algunas veces con edades oscilantes entre diez, catorce y veinte años de edad.

El común denominador de los denominados"lobos solitarios" es el odio y el resentimiento que expresan hacia una sociedad que no lo toma en cuenta, que los margina y hasta los aborrece.

La televisión solo muestra los impactos de las destrucciones terroristas, pero no hay un análisis que profundice sus causas reales.

Siglos de invasiones de los imperios coloniales alrededor del mundo para obtener el control de las riquezas han alimentado progresivamente las divisiones, odio racial, desigualdades, impotencias y desesperanzas de generaciones que hoy abrazan la violencia como mecanismo de respuestas.

Ellos han decididos actuar con las utilización de armas no convencionales, como por ejemplo, un cuchillo, una hacha, un camión, una furgoneta o simplemente el estallido de decenas de explosivos que cargan en sus cuerpos como evidente señal de que están decididos a enfrentarse con quien sea sin importar perder la vida.

Tradicionalmente los actos terroristas más crueles se registraban en Afganistán; Irak, Nigeria, Siria y Pakistán. Sin embargo, en los últimos años han tenido como epicentro ciudades de Estados Unidos; Reino Unido, Francia, Israel, Alemania, Italia, España, Rusia y Argentina.

Son los países de la órbita occidental que de una manera u otra controlan el mundo ya sea por sus inmensos recursos materiales, poderío político-militar o por su ubicación estratégica dentro del mapa de la geopolítica.

Cambios Sociales

El Materialismo Dialéctico y el Materialismo Histórico universalizaron su compleja tesis de "La Ley de los Contrarios", cuya base de sustentación trataba de explicar entre otros factores: ¿Por qué nacemos y morimos pobres?; La sociedad está sujeta a cambios, ¿cuál es la razón principal de las desigualdades sociales? ¿Por qué debe luchar el hombre para alcanzar su emancipación?

La esencia de las contradicciones que históricamente han acompañado al hombre en la sociedad antigua y moderna alcanza una exhaustiva interpretación entre los pensadores que creyeron firmemente en sus posiciones, en la defensa de ideales, convicciones y determinaciones.

Cómo influyen los cambios en la vida del ser humano es planteado por el Materialismo Dialéctico, cuya filosofía de razonamiento parte del principio de la interpretación científica del espacio social en el que nos desarrollamos.

Consecuentemente los planteamientos teóricos de Marx y Engels sobre el materialismo dialéctico, iban dirigidos a fomentar el valor de los acontecimientos históricos al momento de estudiar la dinámica de cambios que se producen en la sociedad.

Así, la propia ley de la unidad y lucha de contrarios se convierte en la médula y esencia de la dialéctica materialista, fenómeno social estudiado profundamente por diversos tratadistas contemporáneos.

La dialéctica en evidente oposición a la metafísica enfoca su visión interpretativa en el hecho de que las cosas y los fenómenos de la naturaleza llevan entre sí implícitas contradicciones internas, que al final se convierten en la fuente del proceso de desarrollo.

La escritora chilena Marta Harnecker en su texto "Los Conceptos Elementales del Materialismo Histórico", nos involucra de manera magistral en los profundos espacios de la teoría científica de la historia.

¿Hacia dónde nos llevará el terrorismo?

Entonces el radicalismo extremo que exhiben los integrantes del denominado Estado Islámico hoy en día más que una acción encubierta en el fanatismo religioso, evidencia la ruptura del modelo tradicional de manifestaciones y protestas públicas por acciones violentas, despiadadas y deshumanizadas cuyo impacto ha generado profundos cambios en los sistemas de seguridad mundial.

Desde aquél 11 de septiembre del 2001 en que las emblemáticas torres gemelas en el corazón de Manhattan, Nueva York, fueron derribadas el mundo se transformó para siempre.

El terrorismo está ahí causando miles de muertos y heridos en el globo terráqueo y llevando mucho miedo a la gente que sigue clamando por vivir en paz.

Un total de 32.658 personas murieron por actos de terrorismo a nivel mundial en 2014, en comparación con 18.111 en 2013, representando un aumento del ochenta por ciento, según datos recopilados por el investigador Carlos Gámez.

Al principio los ejecutores de esas macabras células como ISIS y Al-Qaeda que expanden terror y miedo sin piedad eran vistos por las estructuras mediáticas occidentales como simples "muchachos locos dispuestos a inmolarse".

Sin embargo, conforme pasa el tiempo ellos han demostrados que son más que eso porque sus bellaquerías no tienen límites.

Están bien adiestrados, militarmente ejercitados y orientados para crear un verdadero caos en el mundo civilizado y que al final a ellos nada les importa, ni siquiera la vida que en su concepción y visión filosófica no vale nada.

El caso reciente en Barcelona, España, donde trece personas fueron muertas y casi un centenar heridas por la embestida de una furgoneta conducida por un terrorista.

Occidente y el mundo civilizado y desarrollado para alcanzar éxitos en esta peligrosa cruzada, tendrán que combatir a los terroristas partiendo de sus propias organizaciones o células, buscando infiltrarse en sus interioridades y conociendo profundamente su cultura, forma de actuar y de pensar así como sus mecanismos de defensa.

El terrorismo islámico no puede ser combatido exclusivamente desde las estrategias y orientaciones militares, es necesario interactuar en lo étnico, cultural, sicológico y religioso.

Oportunidades a la Juventud

Pero sobretodo hay que cambiar el mundo para que se reduzcan las injusticias, migraciones masivas, exclusiones y la pobreza.

El Instituto para el Estudio de la Economía y la Paz dice que en occidente, factores socioeconómicos como el desempleo juvenil y los crímenes por drogas tienen una relación directa con el terrorismo.

No basta con disponer del ejército más poderoso del planeta porque al final un grupito de "muchachos" se reúne en una aldea en cualquier latitud del globo y desde allí, diseñan sus terroríficas acciones para estremecer al mundo y burlar los sofisticados aparatos de seguridad.

Las tecnologías son herramientas empleadas por el terrorismo mundial a una velocidad cada vez más acelerada e intensa.

El blanco favorito de los ataques suicidas perpetrados por los terroristas es la población civil, que en la mayoría de los casos está en las calles desprovistas de seguridad.

Por lógica, el objetivo primario de esos ataques es amedrentar y por supuesto, causar el mayor impacto con sus diabólicas y repudiables actitudes.

Articulo de Manuel Díaz Aponte

Domingo, 20 de agosto del 2017