Por Manuel Hernández Villeta

El crimen no doblará las rodillas de la sociedad dominicana. Ahora mismo luce que se está contra la pared y a punto de tirar la toalla, pero no. Los dominicanos podemos vencer la actual ola de violencia que sacude a todos los estamentos.

El crimen se combate con mano de hierro y auxilio social. Aquí hay mucha mano de hierro, pero poca asistencia social. Hay que combinar los dos factores. Hay que mejorar las condiciones de miseria y abandono de los barrios marginados.

Hay una cosa en que todos debemos estar claro: en los barrios pobres la mayor parte de sus moradores son serios y honestos, los canallas, los atracadores, los violentos son la minoría. Ellos con sus acciones consiguen titulares de prensa, mientras el que trabaja de sol a sol no pasa del anonimato.

Hay que levantar el liderazgo barrial, llevar a los jóvenes a las escuelas y luego facilitarle su primer trabajo, aunque sea de chiripero, o poniendo un puesto de vender empanadillas. El primer paso hacia la delincuencia, es la exclusión social.

El puño de hierro se tiene que usar. No puede haber una mano tan suave como la piel de un niño, para hacer frente a delincuentes cuyo corazón está rasgado por el odio y la desobediencia a reglas humanas de convivencia.

El problema del puño de hierro es que se trata de un juicio extrajudicial, donde no hay testigos ni defensa. En ocasiones es necesario, es la mejor medicina que necesita la sociedad para un instante, para un golpe de efecto, pero no se puede caer en el uso incontrolado. Los delincuentes tienen que ser detenidos y llevados a juicio oral, público y contradictorio y por el fardo de pruebas ser condenados.

La policía tiene que ampliar su área de investigación, entrar de lleno en el siglo 21. Hay buenos investigadores en la Policía, pero sé tiene que crear un área específica para investigación, de detectives, donde la computadora sea su principal compañero de análisis.

La nueva cara de la policía parte de que se cree un área judicial que sea la policía externa. Este departamento tiene que tener independencia de investigación, y su accionar debe responder a la Procuraduría General de la República. Un departamento judicial para investigar única y exclusivamente la actuación de los agentes policiales.

Si la policía va a los barrios, la gente seria y honesta, que es mayoría, serán sus aliados. Los sub-oficiales y los rasos viven en barrios marginados, la dirección general tiene que ir allí. La mejor cara humana de la policía es que su director general se reúna con la junta de vecinos y clubes deportivos y culturales en el corazón de los barrios. En mangas de camisa, con una tasa de café en la mano, así debe ir el director general a las áreas marginadas.

La policía tiene que llevar el fúsil, pero también ir con la asistencia humana y social. Que los médicos policías hagan trabajo social, que las mujeres policías auxilien a las madres adolescentes. Que junto al sonido del disparo, se escuche la voz de un amigo que diga: estoy aquí para darte protección. Si unificamos el rostro humano y el garrote al hombro, lograremos vencer a los violentos. ¡Ay!, se me acabó la tinta.