FRANKLINALMEYDA RANCIER

Estando de visita a la carcel de Najayo, acompañado por compañeros, para expresar solidaridad a los dirigentes del PLD y de otros partidos, ante el expediente de Odebrecht, se hicieron algunas reflexiones que deben socializarse públicamente.

Una primera es que los arrestados lo están por iniciativa del gobierno por medio del Procurador General, expresión y vínculo del Poder Ejecutivo con el Poder Judicial. El PLD es la organización oficial de gobierno; políticamente responsable de su gestión. Pero, entre los imputados hay cinco de sus dirigentes, sobre los que también se es políticamente responsable. Es un dilema, si se apoya al gobierno se desampara a los compañeros dirigentes y si se apoya a los dirigentes se condena al gobierno.

De ahí que la decisión de la dirección partidaria ha sido,, como en otros casos, la de exigir garantías al debido proceso y a sus derechos, bajo el entendido de que son inocentes hasta prueba y decisión judicial irrevocable.

Evidentemente, que la otra reflexión obligada es la interrogante de ¿con cuáles ribetes políticos está acompañado estos arrestos? Obviamente, este no es un juicio sosegado, tiene la enorme presión mediática apasionada por años de corrupción impune, sumado a la presión de fuerzas conservadoras que buscan el control del poder político.

Llama la atención que siendo Odebrecht una empresa que realizó operaciones comerciales con personas físicas y negocios, nadie del sector privado es incluido; considerando, además, que la corrupción ha sido sistémica.

Ellos son inocentes hasta decisión judicial irrevocable, aunque están linchados moralmente con morbosida por una percepción creada mediaticamente sin límites ni respeto a las normas. Permitir un linchamiento moral mediático equivale a que a todos nos puedan hacer lo mismo; o somos un Estado de derechos o un Estado represivo e injusto.

El más importante gesto de solidaridad es reclamar en todos los escenarios que se les respete sus derechos, para garantizar que se condene a culpables y no a inocentes. Procede evitarse un "linchamiento judicial" para saciar el morbo y alimentadores con fortunas que adolecen del pecado original.

La parte humana juega un rol para fortalecer. Darles un abrazo de afecto es hacer saber que bajo estas circunstancias en las que están se cree sinceramente que sólo a los jueces les compete determinar responsabilidades penales.

En este momento presumir culpabilidad no es igual que presumir inocencia. Es que la Ley es sabia cuando manda a presumir inocencia hasta sentencia irrevocable.

La calidad profesional de los jueces a conocer del expediente debe blindarse ante la presión mediática o sacrificarán con un "linchamiento judicial" a los procesados, sin distinguir si hubo o no delito. En situaciones como esta los jueces se crecen o salen más condenados que los inocentes injustamente condenados.

Llama la atención que todos son o han sido dirigentes partidarios, excepto Angel Rondón, quien es un clásico lobbysta o cabildero. En Washington operan libremente, pero aquel es un capitalismo desarrollado; tienen oficinas instaladas para cabildear sobre el Congreso y la Casa Blanca. Aquí, país de economía atrasada, se les llama "tributarios", "macuteadores", "peaje", etc. Rondón, por el nivel de su operatividad, se asemeja a aquellos desarrollados y no a estos.

La solaridad es de muchas formas, pero la más útil es que mediaticamente y en los tribunales se respeten y garanticen sus derechos.

El autor es miembro del CP del PLD, ex Ministro de Interior y ex Rector de la UASD.