(En español e inglés)

Por Narciso Isa Conde

La marcha verde realizada en región Este de la República Dominicana, San Pedro de Macorís con componentes populares, coloridos y radicalidad y cantidad de pueblo superiores a la formidable movilización del Sur-Azua, desbarató la maniobra judicial del Presidente Medina que perseguía afectar esa convocatoria y presentarse como no culpable de la corruptela de Odebrecht y otros latrocinios.

Allí los cañones populares apuntaron al cogollo del sistema de impunidad y corrupción, tronando frente a la exclusión de Punta Catalina, las sobrevaluaciones multimillonarias, los sobornos electorales, la impunidad de los jefes y numerosos casos que inculpan a importantes figuras militares y empresariales protegidas por una institucionalidad a su servicio; mientras desde la tribuna se descalificaron jueces venales y se demandó incluir lo obviado y citar al "Jefe de Estado".

El fin de la impunidad apuntó claramente hacia el fin de las instituciones y del reinado danilista, anunciando para el domingo 16 de julio una marcha nacional que habrá de volcar en la Capital, en los alrededores del Palacio presidencial, los pueblos de todas las regiones del país; condenando y desobedeciendo a un régimen corrupto e ilegitimo, debilitado por enormes movilizaciones populares que tienden a impugnarlo y, en perspectiva, a bajarlo y reemplazarlo a través del despliegue de democracia de calle impregnada de soberanía popular y nacional.

La ilegitimidad del poder constituido aflora y la perspectiva de su derrumbe y reemplazo debe ser asumida como posibilidad real, la cual NO está referida a los comicios del 2020 ni a elecciones anticipadas en el marco de esta institucionalidad putrefacta; sino al desplome de la misma, seguida de un gobierno transitorio que organice una Constituyente ampliamente participativa, elabore nueva Constitución, rediseñe la institucionalidad (sistema electoral confiable incluido) y convoque elecciones democráticas para refundarlas.

Esto no merece ser despachado con la idea de pactos elitistas o promociones de nuevos presidente mesías, a ser montado sobre la constitución neoliberal y autoritaria del 2010; dejando vigentes instituciones antidemocráticas y corrompidas. Esas son fórmulas inaceptables de EEUU y potencias europeas empeñadas en mediatizar y tutelar los cambios.

En Marcha verde participan ONGs anticorrupción que aceptan financiamientos y se dejan condicionar por USAID y otras agencias imperialistas. Ese es su problema.

Pero este movimiento, diverso y en gran medida nutrido por muchos movimiento sociales y políticos-sociales, corrientes revolucionarias y ciudadanos/as no comprometidos con esas tutelas, debe ejercer su soberanía y desechar rutas, pactos y formulas afines al interés imperialista. Marcha Verde no debe tener otro dueño que no sea el pueblo dominicano.

Domingo 18-06-2017, Santo Domingo, RD

ENGLISH:

EAST-MARCH AND THE PRESIDENT

By Narciso Isa Conde

The green march carried out in the eastern region of the Dominican Republic, San Pedro de Macorís with popular, colorful and radical elements and a large number of people, more than the formidable mobilization of the South-Azua, disrupted the judicial maneuver of President Medina that sought to affect that call and to appear as not guilty of corruption of Odebrecht and other systematic robberies.

There the popular gunfighters pointed to the domes of the system of impunity and corruption, thundering against the exclusion of Punta Catalina, multi-million dollar overvaluations, electoral bribes, impunity of big shots and numerous cases that inculcate important military and business figures protected by a Institutions at their service; While from the podium venal judges were disqualified and it was demanded to include the obviated and to quote to the "Head of State".

The end of impunity pointed clearly towards the end of the institutions and the reign of Danilo, announcing for Sunday July 16 a national march that will capsize in the Capital, around the Presidential Palace, the people of all regions of the country; condemning and disobeying a corrupt and illegitimate regime, weakened by enormous popular mobilizations that tend to impugn it and, in perspective, to lower it and replace it through the deployment of street democracy impregnated with popular and national sovereignty.

The illegitimacy of the constituted power emerges and the prospect of its collapse and replacement must be assumed as a real possibility, which is NOT related to the 2020 elections or to early elections within the framework of this putrid institutionalism; but also to the collapse of it, followed by a transitional government that organizes a broadly participative Constituent Assembly, develops a new Constitution, redesigns the institutional system (reliable electoral system included) and convenes democratic elections to rearrange them.

This does not deserve to be dispatched with the idea of elitist pacts or promotions of new president messiah, to be mounted on the neoliberal and authoritarian constitution of 2010; leaving current antidemocratic and corrupt institutions. These are unacceptable formulas of US and European powers committed to mediate and protect the changes.

The Green March includes anti-corruption NGOs that accept funding and are conditioned by USAID and other imperialist agencies. That is its problem.

But this movement, diverse and largely nourished by many social and political-social movements, revolutionary currents and citizens not committed to these tutelages, must exercise its sovereignty and discard routes, pacts and formulas related to the imperialist interest. Marcha Verde (green march) should not have any owner other than the Dominican people.

Sunday June 18, 2017, Santo Domingo, Dominican Republic