El gobierno dominicano ha solicitado, por la vía diplomática correspondiente, el beneplácito para designar un(a) nuevo(a) embajador(a) en Colombia, y está a la espera de lo que denominan el placet del régimen amigo para anunciar el nombramiento del(a) nuevo(a) jefe(a) de misión en la capital sudamericana. Hasta ahí, todo va bien, porque quien ocupara la titularidad de esa embajada acaba de ser trasladado con iguales funciones a Canadá. Ahora, para que el(a) nuevo(a) embajador(a) en Bogotá parta a ocupar su cargo faltarían otros detalles. Me cuentan, que la persona que se asegura iría a esa posición ahora gestiona y busca que antes de ir a asumir, el puesto de elección popular que tiene actualmente sea asignado a un pariente muy, pero muy cercano, y parece que eso no está amarrado del todo, ya que ¡meee diiiceeen! que hay otros planes en el redil morado, donde lo que se mueve es que esa posición electiva sea ocupada por un ex senador, vinculado a una importante dirigente cuasi histórica del peledeísmo, de esas que tampoco coge corte. Ese sería un match para verlo en ring side. ¡Aaayyy..!

Enchinchando

En la Cámara de Diputados, se dice que con influencia desde afuera, están enchinchando para que Lucía Medina, actual presidente de ese cuerpo legislativo, quiera seguir subida en el palo más allá de agosto, pese a que el poderoso Comité Político decidió el año pasado repartir a futuro la presidencia de ese hemiciclo entre 4 de sus congresistas, para lo que se asegura se llegó a un denominado pacto de caballeros. Dicen que en política nada está escrito, por lo que si ese pacto en verdad se redactó y firmó, los que están enchinchando, si son morados, han de tener la fórmula para desenredar la madeja sin traumas, y si son de la oposición, podrían entonces quedar como perico en la estaca, en el entendido de que estarían apostando al va a llover sin que se vean nubes. Lo cierto es que habrá que esperar los días por venir, que no son muchos, para que el tema tome relevancia. Ya veremos...

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