FRANKLIN ALMEYDA RANCIER

El jueves pasado, 30 de marzo, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela disolvió la Asamblea Nacional por estar en "desacato".

Desde las elecciones del 6 de diciembre del 2015, que ganó en forma significativa la oposición organizada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), 4 legisladores fueron declarados no elegidos debido a irregularidades en su elección; estos 4 legisladores no podían asumir sus respectivas curules debido a que se realizarían nuevas elecciones en sus distritos electorales.

La Asamblea Nacional, mayoritariamente en control de la oposición, los juramentó y luego fue tomando decisiones con su participación. La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, había advertido que la Asamblea Nacional incurriría en "desacato" de continuar sesionando y aprobando decisiones con la presencia de esos legisladores.

Antes de la disolución de la Asamblea Nacional, el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, gestionó la propuesta de 14 países para que la OEA celebrará una reunión para aplicarle sanciones a Venezuela.

La reunión de la OEA se celebró el martes 28 de marzo con 35 países miembros y dicha propuesta fue rechazada debido a que para su aprobación se requería de 24 votos (países) y solo obtuvo 20; hubo 13 votos en contra y 2 abstenciones.

La República Dominicana votó en contra porque favorece el diálogo, no la intervención exterior, sea ésta diplomática o militar. Los acompañantes del diálogo junto al Vaticano, los expresidentes Dr. Leonel Fernández, Jose Luis Zapatero y Martín Torrijos, apostaron también al diálogo.

Los expresidentes produjeron una declaración, fechada el lunes 27 de marzo, en cuya parte final afirman:

"6.- Llevamos casi un año en esta misión para intentar superar un profundo antagonismo político y social que data desde hace casi 20 años. Desde nuestra experiencia sabemos que un diálogo de esta naturaleza exige prudencia, discreción, tenacidad, confianza y ante todo voluntad de dialogar y acordar. Y también voluntad de apoyar el diálogo.

7.- Así pues, reafirmamos nuestro compromiso en esta tarea. Pensamos que el diálogo es posible y más necesario que nunca en Venezuela. Un diálogo sustentado en los valores de la democracia, de los derechos humanos, de la Paz y gestionando con las únicas herramientas a nuestro alcance: la palabra, la buena fe y la diplomacia".

Es una declaración que muestra la gran voluntad de los expresidentes, conocedores de que ese "profundo antagonismo político y social" puede derivar en una conflagración y doloroso derrame de sangre de la que el continente Americano y el mundo se condolería. Y como adviertieron los expresidentes, en diversos momentos, el diálogo siempre se impone, precediendo a la confrontación bélica, definitivamente debe ser antes y no sobre cadáveres de venezolanos.

Este viernes pasado, 31 de marzo, se anuncia que 20 países, los mismos que votaron para intervenir en Venezuela, están solicitando formalmente una sesión extraordinaria a ser celebrada este lunes para declarar que en Venezuela hay "una alteración del orden constitucional". La solicitud ha sido ser dirigida al Consejo Permanente de la OEA.

¿A qué apostar en Venezuela? Apostemos al diálogo y saludemos la posición valiente dominicana al votar no a la intervención, aún estando presionada, y del Dr. Leonel Fernández al servir de mediador, procurando paz y democracia.

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