Por Narciso Isa Conde

Mucho se ha hablado de la delincuencia política reinante en República Dominicana. Tanto que hay quienes, ocultando otras modalidades, han pretendido presentarla como única; esforzándose además en excluir a los Presidentes, presentándolos como tipos "buenos" rodeados de "malandrines".

Al paso de los años ?y sobre todo al desatarse estas estelares luchas contra la impunidad - la verdad brota descubriendo que el poder establecido, todas sus vertientes dominantes (política, empresarial, militar, policial y transnacional), se han convertido en un poder delincuente con fuertes características de narco-poder; cuyas cúpulas, mientras más elevadas sean sus funciones, mayores sus responsabilidades delictivas en cuanto a acumulación de poder ilegítimo y fortunas escandalosas; fortunas que a su vez sirven para garantizarles preeminencia en el marco de esta gansterización del Estado, del sistema capitalista y sectores de la sociedad.

En estos días la talentosa periodista Minerva Isa ha publicado en el periódico Hoy una serie de trabajos, especialmente uno sobre la delincuencia empresarial y otro sobre la narco-delincuencia, que constituyen un compendio demostrativo de la amalgama entrelazada de las expresiones de delincuencia ejercidas, recicladas y protegidas desde instancias de poder.

En estos días también la Tercera Sala de la Cámara Civil y Comercial del Distrito Nacional ha dictado una sentencia para proteger la estafa de Antena Latina, la cual muestra a la delincuencia empresarial (criolla y extranjera) abrazada a la delincuencia política y judicial para despojar a la sociedad de un valioso patrimonio.

Por demás, espoleado por el estallido de la podredumbre Odebrech y asociados, el cúmulo de fechorías que combinan esas y otras de delincuencias, resuenan ahora mucho más que en el pasado; potenciando la insubordinación popular-nacional en ejemplares marchas verdes contra la impunidad, las cuales no reciben respuestas satisfactorias desde las alturas del gobierno.

Es claro, pues, que desde este poder constituido, convertido en poder delincuente, no emanaran soluciones a esta confrontación en desarrollo.

Esta institucionalidad hermética, controlada por esa amalgama delictiva, articulada para garantizarles impunidad a sus protagonistas y beneficiarios, carece de vías para hacer justicia e implementar reformas que detenga su putrefacción. Por eso cada día lo más negativo se empeora y el caos progresa.

Para ponerle fin a la impunidad será necesario anular ese poder, convirtiendo en contrapoder al pueblo movilizado en pro de su reemplazo.

Es obligatorio, entonces, forzar desde las calles a su desplome político, para dar inicio a una transición que abra cauces a un poder constituyente que recree las instituciones y el proyecto democrático.

2-03-2017, Santo Domingo RD.

ENGLISH:

DELINCUENCY AND POWER

By Narciso Isa Conde

There has been much talk of prevailing political delinquency in Dominican Republic. So much so that there are those who, concealing other modalities, have tried to present it as unique; In addition, endeavoring to exclude the Presidents, presenting them as "good" guys surrounded by "scoundrels".

Over the years, and especially in the wake of these stark struggles against impunity, the truth springs from discovering that the established power, all its dominant aspects (political, business, military, police and transnational), have become a delinquent power with strong narco-power characteristics; whose domes, the higher their functions, the greater their criminal responsibilities in terms of accumulation of illegitimate power and scandalous fortunes; fortunes which in turn serve to guarantee them pre-eminence within the framework of this gansterizatión of the State, of the capitalist system and sectors of the society.

In these days the talented journalist Minerva Isa has published in the newspaper Hoy a series of works, especially one on business crime and another on narco-delinquency, which constitute a compendium demonstrating the interlocking amalgam of expressions of crime exercised, recycled and protected from instances of power.

In these days also the Third Chamber of the Civil and Commercial Chamber of the National District has issued a sentence to protect the fraud of Antenna Latina, which shows business crime (Creole and foreign) embraced political and judicial delinquency to strip the society of a valuable heritage.

Moreover, spurred by the outbreak of Odebrech rot and associates, the accumulation of misdeeds that combine these and other delinquencies, now resonate much more than in the past; boosting popular-national insubordination in green marches against impunity, which do not receive satisfactory responses from the heights of government.

It is clear, therefore, that from this constituted power, turned into delinquent power, did not emanate solutions to this confrontation in development.

This hermetic institutionalism, controlled by this criminal amalgam, articulated to guarantee impunity to its protagonists and beneficiaries, lacks the means to do justice and implement reforms to stop its rot. That is why every day the worst thing gets worse and the chaos progresses.

In order to put an end to impunity, it will be necessary to annul that power, turning the mobilized people into a counter-power in favor of their replacement.

It is obligatory, then, to force from the streets to its political collapse, to initiate a transition that opens channels to a constituent power that recreates the institutions and the democratic project.