El mayor y mejor homenaje que puedo ofrecer a la memoria de Gregorio García Castro (Goyito) por haber descubierto el periodista oculto que había en mí, cuando yo apenas tenía 17 años, es mantener vivo su recuerdo y el concurso de mi voz unido al reclamo de que se le reconozca oficialmente como mártir de la prensa, que lo es, y que aunque se cumplen 44 años de su vil y cobarde asesinato este día 28, ese crimen no quede sin castigo, lo que me indigna cada vez más, saber que autores materiales de ese hecho criminal gozan de libertad en provecho de debilidades de nuestra justicia. Como periodista, Goyito era plurifásico. Tenía esa capacidad y habilidad de los periodistas de verdad para bien escribir un análisis noticioso, sin tener anotaciones previas, desmenuzando con inusual destreza los vericuetos ocultos de la realidad del momento como para redactar, a velocidad extraordinaria y sin necesidad de correcciones, una nota de 4 o 5 párrafos de un caso de simple policía. Era descriptivo en extremo plasmando en cualquier crónica o reportaje lo que no se ve detrás de la noticia, y como si utilizara un bisturí explicativo, hacía entendible con sus opiniones En un Tris, lo que la gente debía saber tras cualquier acontecimiento. Tenía garras para escribir y decir cosas que otros talvez también conocían pero temían exponer, pero sobretodo, estaba consciente de la función esencialmente social y humana del poder de quien ejerce este oficio para servir a los demás. He repetido varias veces que en su tiempo, probablemente era de los periodistas que mayores ingresos tenía, gracias a su esfuerzo, vocación y dedicación, y al desempeño de eso que bautizamos como pluriempleo, laborando para un noticiero de radio, un programa meridiano de la televisión, elaborando comentarios y editoriales, todo en adición a sus funciones de jefe de redacción de Ultima Hora, donde simplemente se identificaba como reportero, dejando a un lado la jerarquía que ostentaba. Periodistas como Goyito no surgen todos los días. Siempre lo recordaremos. Lágrimas para el recuerdo...

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