Por Manuel Hernández Villeta

Me preocupa que los organismos internacionales estén planteando reajustes en la economía dominicana. Una acción de este tipo sería un salto al vacío. No se olvide que las recomendaciones de apretarse el cinturón de esas instituciones llevaron al país a las pobladas durante el gobierno del Partido Revolucionario Dominicano.

Los grupos poblacionales más desamparados ya no soportan que se le apliquen más impuestos. Cuando se visita un super-mercado es atormentador lo que se cobra por comprar un paquete de galletas. Los servicios de cable, internet y otros, tienen impuestos sumamente altos.

Además, un reajuste impositivo y recortes de subsidios dispararía de inmediato precios y ofertas, con los salarios congelados, y lo que es más atormentador, con una creciente legión de desempleados. De primera instancia, esas recomendaciones hay que rechazarlas, y buscar soluciones a los problemas económicos atendiendo las necesidades nacionales.

En notas recientes del Fondo Monetario Internacional o del Banco Mundial se habla de problemas de desarrollo económico en América Latina y en la República Dominicana en particular, se destacan las dos caras de una economía en desarrollo y de las crecientes cargas de marginalidad y miseria.

En muchas ocasiones se plantean reajustes de salarios y mejoría de la vida de los que están empleados, pero volteamos la cara a la realidad de que una gran mayoría de dominicanos vive en el mercado informal, en el chiripeo, en la búsqueda en el día a día de algo para comer. En un país como nosotros que tenemos grandes riquezas y donde muy pocos se hacen millonarios, tiene que haber mayor equidad económica. Por lo menos que todos tengan el derecho a la comida.

No es momento para aumentar nada. Tenemos, es cierto, problemas económicos, algunos reales, otros ficticios, pero hay que hacerles frente sin poner la garrocha sobre las costillas de los pobres. Hay que mantener subsidios básicos, hay que plantear alternativas para seguir mejorando la asistencia pública sanitaria, las escuelas, las universidades, el transporte y el orden público.

Las estadísticas del Banco Central hablan de un desarrollo sostenido, tienen razón en lo que se refiere a la supra-economía, pero también hay que poner el ojo y el brazo de ayuda en los que ni siquiera conforman parte de los números que son los olvidados de la fortuna, los sin esperanzas, los don nadie, los pata por el suelo, que son a los que el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial quieren cargar nuevos impuestos. Ellos no están aquí para ver protestas, si se golpea a los pobres. ¡Ay!, se me acabó la tinta.