Manuel Díaz Aponte

Donald Trump es el primer presidente estadounidense producto de las Redes Sociales como lo fue John F. Kennedy para la televisión.

Ahora resta por conocer si seguirá utilizando el Twitter como principal recurso para comunicarse como lo hizo durante el proceso electoral.

En su primera intervención pública después de ascender al poder y tras presidir un encuentro con los integrantes de la Central de Inteligencia Americana (CIA), el gobernante acusó a los medios de comunicación estadounidense de incitar a las protestas en su contra.

Igualmente dijo que la prensa miente sobre la modesta cifra de asistencia al acto inaugural de su mandato.

La imagen que con mayor intensidad me impactó en el ceremonial de la toma de posesión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue el profundo acercamiento con su familia.

Los abrazos y besos que el mandatario transmite a sus hijos son conmovedores y proyectan que pese a su carácter fuerte, hay un ser humano que desde la Casa Blanca está dirigiendo los destinos de la primera potencia mundial.

Ni siquiera su discurso inaugural me atrajo la atención porque más bien fue una reiteración de lo expresado en la campaña electoral.

Ahí está el principal cuestionamiento hecho por los medios de comunicación a su pieza oratoria porque una cosa es el proselitismo en el proceso de campaña y la otra cuando se asume la conducción del Estado.

El discurso desde el poder tanto en su tono como contenido debe tener una orientación, temática y objetivos diferentes.

Por consiguiente, siempre es aconsejable buscar la reconciliación, armonización y compresión entre los actores de la sociedad.

Nuevo Nacionalismo

Estamos ante un presidente populista y con ribetes patrióticos que defenderá a capa y espada la vieja expresión de:"América, para los Americanos".

Y él está en su legítimo derecho de orientar sus acciones gubernamentales para defender los intereses de su nación, de recuperar su desarrollo económico y social, de devolver la grandeza económica y predominio de Estados Unidos.

Lo que nadie podrá concebir es que Trump pueda atentar contra la libertad de expresión, contra el más universal de los derechos inalienables de la especie humana, que son precisamente los Derechos Humanos.

Una de las columnas centrales del sistema político norteamericano está sustentada en el respeto a los derechos individuales y las libertades públicas del ciudadano.

No obstante, como anda el mundo hoy en día ya no es sorpresa cualquier rompimiento a las normas de convivencia y civilidad más arraigada de la sociedad democrática contemporánea.

Ya Trump inició los primeros pasos con una orden ejecutiva para derrumbar el Obamacare, sistema de salud concebido por el gobierno del ex presidente Barack Obama, dirigido a llevar y ampliar la cobertura de salud hacia los sectores más vulnerables.

MUNDO EXPECTANTE

El mundo está expectante ante las medidas que seguirá adoptando Trump en su administración recién inaugurada, pero de manera particular América Latina, hacia donde podrían regresar once millones de indocumentados que viven en Estados Unidos.

La página Web de la Casa Blanca ha sido rediseñada por completo y ello tiene su lógica, destacándose la visión gubernamental de las políticas que orientará Trump. Aspectos relativos a la preservación del medio ambiente y del peligro de la destrucción del planeta así como de la igualdad de géneros y comunidad LGBT fueron eliminados del portal.

¿Podrá el corazón de Trump y el amor que profesa hacia su familia detener esas posibles deportaciones?

¿Reflexionará ante las masivas protestas que se vienen sucediendo en diferentes ciudades de Estados Unidos y en otras latitudes del mundo demandando respeto hacia las mujeres, a los inmigrantes, a los musulmanes, a los discapacitados?

El presidente Trump reiteró que trabajará para devolver a Estados Unidos su grandeza; para que sea primero en todas las decisiones en comercio, en asuntos extranjeros, migración y todas disposiciones del gobierno.

De pronto, se abre una brecha de comunicación entre las nuevas autoridades norteamericanas y representantes del gobierno mexicano que se reunirán esta semana en Washington.

En el mundo hay diversas inquietudes sobre lo que hará el presidente número 45 de Estados Unidos pero también hay un claro mensaje de que el ciudadano está decidido a enfrentar cualquier intento de humillación a la dignidad humana.

Articulo de Manuel Díaz Aponte

Domingo, 22 de mayo del 2017