Progreso hacia lo fallido

Haití ha hecho ver que tiene un gobierno que actúa firme y sin contemplaciones cuando visualiza amenazas a su sustentación. Por haber encontrado moquillo en dos gallos de lidia de este lado de la isla, impuso barreras sanitarias.

Por Guillermo Caram / El Caribe

Jueves 31 de enero del 2008 actualizado a las 1:07 AM

Cuando el sociólogo Alan Touraine insinuaba el Estado dominicano como fallido, en momentos que   connacionales clamaban por la ayuda internacional a Haití por considerarla una nación carente de factibilidad,  muchos nos escandalizamos hasta rasgarnos la vestidura.

Pero a la luz de la reciente humillación que hemos sido objeto por parte del gobierno haitiano en torno a la prohibición de exportaciones de pollos y huevos, mientras el dominicano reacciona sumisa y erráticamente, podría afirmarse que el progreso a que tanto aluden nuestros funcionarios es hacia lo fallido avizorado por Touraine.

Haití ha hecho ver que tiene un gobierno que actúa firme, pronta, drásticamente y sin contemplaciones cuando visualiza amenazas a su sustentación.

Por haber encontrado moquillo en dos gallos de lidia en el extremo oriental de la isla impuso barreras sanitarias a granjas ancladas en el corazón del país,  sacrifica las necesidades alimenticias de su población que ha llegado a comer lodo, envía funcionarios con categoría de inspectores a examinar nuestras granjas; y mantiene prohibición comercial en momentos que ambas naciones acaban de suscribir un Acuerdo de Asociación Económica junto a Europa y sus ex colonias.

Nada le importó al gobierno haitiano la acogida dominicana a su población, del usufructo de nuestros espacios naturales, urbanos, de servicios de salud y educación por inmigrantes; ni la negligente tolerancia a nuestras disposiciones legales vigentes.

El Estado dominicano luce, en cambio,  pasivo y sometido; pretendiendo resolver con tratamientos políticos lo que debe reclamar en derecho. Su más alto funcionario del ramo recurre a poses adónicas para  recibir inspectores que no guardan proporción con su jerarquía y que no bastan para levantar la prohibición.

La Cancillería, que acaba de negociar y anunciar  con laudos el acuerdo citado, luce ausente.

Ahora se aprestan a rendir pleitesía presidencial con aires de lastimosa apelación.

Si a esto le agregamos las malas calificaciones que seguimos obteniendo en la comunidad internacional - acabamos de ser calificados como el país más corrupto de América Latina – valdría la pena preguntarse ¿de qué progreso habla el gobierno?

Y al leer el deterioro de las excursiones al pico Duarte durante los últimos 5 años narradas en este diario,  habría que responder que progresamos hacia lo fallido.

Guillermo Caram es político
guillermocaram_candidato@hotmail.com