Opinión

Favoritismos y derroches oficiales

Lo primero que debía hacer el gobierno para resarcir el daño infligido a la economía y la población dominicanas es reconocer la ineficiencia de sus políticas y admitir su fracaso

Por: Guillermo Caram / El Caribe

Jueves 17 de enero del 2008 actualizado el miercoles 16 de enero del 2008 a las 11:37 PM

El Informe sobre competitividad de 131 economías del mundo recientemente estudiadas por el Foro Económico Mundial, una institución privada sin fines de lucro con sede en Suiza que reúne personalidades destacadas de la política y la economía internacional, acaba de colocar a la República Dominicana en el lugar 96, es decir dentro del grupo de países menos competitivos; por debajo de todas las naciones signatarias del DR-Cafta y solo por encima de 4 de las que se incorporarán cuando entre en vigencia el Acuerdo de Asociación Económica con la Unión Europea que incluirá todas las ex colonias europeas de América, África y Asia.

Este informe puede leerse vía Internet procurando Global Competitiveness Index.

Para esta evaluación, éste prestigioso organismo evaluó comportamientos de poderes públicos y sociedades de cada economía estudiada.

La mala calificación dominicana se debió a la peor calidad del servicio eléctrico del mundo y a otros criterios relacionados con educación primaria, servicio educativo, ciencias y matemáticas, infraestructura física e institucional y confianza en su liderazgo.

Pero hubo dos criterios vergonzosos que llevan directa y exclusivamente al accionar del gobierno del PLD, encabezado por el presidente Fernández, hasta provocar ésta pésima calificación: el favoritismo en las decisiones oficiales y el derroche de gastos gubernamentales. De las 131 economías estudiadas solo en 3 regían favoritismos  peores que en la nuestra y solo 6 derrochaban más recursos públicos.

Lo que veníamos anticipando desde hace meses por éste y otros medios, queda ahora certificado por una acreditada, prestigiosa e influyente fundación privada internacional.

Y como la competitividad e inserción en la comunidad internacional constituyen dos piezas fundamentales del discurso gubernamental hasta alcanzar niveles de vocinglería propagandística, lo primero que debía hacer el gobierno para resarcir el daño infligido a la economía y la población dominicanas es reconocer la ineficiencia de sus políticas y admitir su fracaso, en lugar de seguir pregonando y cacareando logros solo existentes en su imaginación, como premisa para rectificar.

Los dominicanos merecemos al menos una reacción como esa a la vergüenza que hemos sufrido ante la comunidad internacional.

Y cobrarla en los próximos comicios presidenciales.

Guillermo Caram es político

guillermocaram_candidato@hotmail.com