Por Victor Manuel Grimaldi Céspedes

Celebramos ya, derrotadas las tramas, el triunfo del candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana.

El país ha decidido que continúen los programas gubernamentales de apoyo al desarrollo del turismo, la agropecuaria, las pequeñas y medianas empresas y la industria, a fin de generar riquezas, empleos y redistribuir mejor el ingreso, como ha indicado como tareas el elegido por el pueblo dominicano.

Danilo Medina también, a mi entender, ha sido reelecto para gobernar por cuatro años más la República Dominicana para profundizar la reforma educativa, seguir transparentando la Administración del Estado y crear una sociedad más participativa y de oportunidades de progreso para todos los dominicanos.

Esta reelección del Presidente Danilo Medina es un acontecimiento relacionado con la historia de la política y la comunicación social.

En cuanto a este detalle, debo destacar que en nuestro país los medios de comunicación social, la radio, la prensa escrita y la televisión, se democratizaron en los últimos 35 años gracias al espíritu emprendedor de varias personas.

A José Luis Corripio Estrada, Pepín, no le agrada que se escriba esto en sus medios, pero yo sí sostengo que Pepín es la figura clave de este proceso de la modernización de los medios dominicanos.

Con Pepín empezaron a abrirse los medios a una ley del silencio y la complicidad que se mantuvo después de la eliminación de Rafael Trujillo en 1961.

Para comprender el actual sistema de partidos y el origen de los políticos más destacados del país con vigencia e influencia, es necesario hacer esta puntualización.

Es el el período que empieza con la apertura de los medios el terreno público que les va permitiendo a muchos políticos destacarse para llegar a alcanzar las posiciones actuales.

Pero en el caso particular de Danilo Medina Sánchez, actual presidente de la República Dominicana hay un punto muy específico que explica su éxito.

Danilo es un compañero trabajador y militante del Partido de la Liberación Dominicana desde que Juan Bosch creó el PLD en diciembre de 1973. De hecho, ya era perredeísta cuando Bosch fungía como el líder del Partido Revolucionario Dominicano.

Danilo tiene una militancia política de 43 años. Fue activista y coordinador nacional de activistas del PLD, y con el accionar de este trabajo político pudo conocer a los dominicanos y dominicanas en todos los rincones del país.

En un buen sentido del término, es un profesional de la política concebida como servicio a los demás, a su país.

Con Juan Bosch y el PLD aprendió a ser disciplinado para ejercer responsabilidades públicas, con una gran vocación de servicio desde las posiciones públicas.

Él es un resultado del propósito que tuvo Juan Bosch de formar políticos profesionales servidores del pueblo dominicano.

Antes de ingresar a las filas del PRD y del PLD, en su natal San Juan de la Maguana Danilo al igual que otros jóvenes tuvo otra experiencia o simpatía ideológico-partidista, como la tuvieron muchos en aquellos años de confusión que siguieron a la guerra civil de 1965 y a la intervención militar norteamericana.

Sin embargo, desde que llegó a las filas del boschismo, Danilo se mantuvo siempre actuando de manera correcta políticamente hablando. Fue formado para servirle al pueblo dominicano desde los cargos en el Estado, al cual accedió por primera vez como diputado en 1986.

Por eso es hoy el Presidente de la República Dominicana y ha sido reelecto con el 62 por ciento del voto popular.

Aunque nos es agradable decirlo, hubo otros que varios años después de creado el PLD, cuando veían ya que el partido podría ser presa de botín, se dedicaron a infiltrarlo para fines personales. A tiempo Juan Bosch los expulsó de la organización.

Hubo un tiempo en que ellos entendían que las cosas se resolvían rompiendo vidrios y quemando gomas para "tumbar" al Gobierno. Cuando el "único" corrupto y "culpable" de todo era Balaguer.

Cuando ellos promovían actos de aventura política. Fue así que fracasaron, frustrados, y fueron a cubrirse con las alas de Juan Bosch y del PLD. Sin embargo, no pudieron robarse ni repartirse esta gran obra partidaria como estaban acostumbrados a hacerlo en sus ventorrillos políticos y ongs de proveniencia.

Por eso los hemos visto ahora como detractores del PLD y de las Fuerzas Políticas y Sociales que trabajan para que continúe el desarrollo en paz que viene disfrutando la República Dominicana dirigida por un Presidente y un Gobierno que están al servicio del Pueblo Dominicano.