Por Victor Manuel Grimaldi Céspedes

"Te llama el Profesor Bosch", me dice el asistente del Jefe de Redacción de El Nacional casi al concluir el año 1972.

Yo sudo frío.

Asustado, me pongo a pensar por qué me llama Bosch, a mí, un muchacho que acaba de cumplir 23 años de edad.

A pasos rápidos me dirijo hacia donde está el teléfono, en la mesa de redacción del vespertino donde comencé a trabajar el 14 de junio de 1969.

- Buenos días Profesor, en qué puedo servirle -, le digo al entonces "ayatola" del más grande y popular partido de oposición conocido en la historia dominicana, el PRD.

"Mira Víctor, no acostumbro a hacer lo que estoy haciendo", me dice primero Juan Bosch -quien por sus 63 años de edad puede ser mi abuelo- y respiro profundo.

"Te estoy llamando para darte las gracias por el artículo que escribiste ayer", me dice el Profesor.

Había que haber vivido en esos años en la República Dominicana para valorar el peso político de lo que en 1972 significaba llamarse Juan Bosch.

Suspiré relajado escuchando sus palabras de aliento, le di las gracias por llamarme y desde entonces iniciamos una amistad personal que se mantuvo siempre.

El 29 de diciembre, día anterior a su llamada, en El Nacional había yo escrito un artículo defendiendo a Juan Bosch de una campaña de publicaciones con ataques a Bosch que había desarrollado el vespertino Ultima Hora.

Mi artículo se llamaba: Ya Está Bueno.

Esto sucedía después de que Bosch le dijera a Juan Bolivar Díaz Santana que no podía participar de una rueda de prensa en su apartamento de la calle César Nicolás Penson 60 de Santo Domingo, Distrito Nacional, República Dominicana.

Bosch le ordenó que saliera de su casa, y le aclaró que no era por él, el periodista, sino por el medio que representaba, Ultima Hora, si bien Diaz Santana siempre mantuvo una actitud prejuiciada contra la línea oposicionista al gobierno que mantenía Bosch como jefe político del PRD.

Como líder del Partido Revolucionario Dominicano, Bosch mantenía y aplicaba la tesis de que al gobierno del presidente Joaquín Balaguer había que obligarlo a cumplir con la legalidad democrática, sin utilizar métodos terroristas o la violencia.

Posteriormente, en una entrevista que me concedió en 1977, y que está publicada en mi libro Bosch y García Márquez, Entrevistas, él explica que al retornar al país en 1970 encontró al PRD influenciado por las posiciones políticas aventureras de un sector de la izquierda dominicana, haciéndole el juego a la derecha dominicana y a veces al gobierno con sus aventuras.

En el mes de agosto de 1973, Juan Bosch me recibió en su casa y me dijo quien mandó a matar y por qué al Jefe de Redacción de Ultima Hora, Gregorio García Castro, el 27 de marzo de 1973.

Quienes simpatizábamos con Juan Bosch estábamos de acuerdo con todos sus planteamientos políticos tácticos y estratégicos.

Posiciones políticas contrarias al PRD dirigido por Bosch sostenían algunos de los columnistas de Ultima Hora y el mismo reportero Diaz Santana. Además, uno o dos columnistas publicaban sistemáticamente calumnias y mentiras en contra de Bosch.

Con el tiempo nuestra amistad con Juan Bosch se fortaleció, y desde la fundación del Partido de la Liberación Dominicana en diciembre de 1973 lo apoyamos y colaboramos con él hasta que en 1977 el mismo Bosch me pidió que me organizara en un círculo de estudios del PLD.

Roma, 12 de abril 2016