Por Victor Manuel Grimaldi Céspedes

Al principal interceptador de teléfonos de entonces, poco antes de las elecciones de mayo de 1982, lo acusó en una rueda de prensa de estar al servicio de sus rivales en la competencia política.

La acusación estaba dirigida a la Avanzada Electoral, grupo externo de apoyo al candidato presidencial Salvador Jorge Blanco. Para este grupo, sostuvo Juan Bosch, trabajaba el famoso espía de teléfonos.

- Don Juan, el Jefe de la Policía le mandó a decir que si quiere "se lo arregla" -le dijo el hombre que le llevó el mensaje en mi presencia refiriéndose al espía ya en prisión en el Cuartel de la Leopoldo Navarro.

- De ningún modo puedo aceptar que por mi se ejecute un crimen político - respondió el Líder Fundador del Partido de la Liberación Dominicana, PLD.

Así reaccionaba Juan Bosch a los usos del Poder, acumulando un cofre de secretos ya a sus 73 años de edad y disfrutando de una de las mentes más lúcidas en circunstancias nacionales críticas.

A veces nos alertaba sobre ciertos personajes políticos no suyos.

- Observaste a ese sujeto que vino a visitarme? -me dijo en una ocasión.

- Ese una vez para que el Presidente de la República lo nombrara Ministro acudió donde un Embajador influyente a ofrecerle sus servicios sexuales como paga para que le recomendara con el Presidente. Ten cuidado con ese tipo -me advirtió.

Otro momento interesante con Don Juan fue el de nueve años antes al caso del espía.

- Por qué y quién ordenó el asesinato de ese Periodista? - le pregunté a Juan Bosch en agosto de 1973, unas semanas posteriores a mi retorno de una estadía de cuatro meses en los Estados Unidos.

- Victor -me dijo- fue fulano, porque eran amigos, le daba dinero, lo ayudaba, pero después se dedicó a atacarlo acusándolo de robos.

- Don Juan -le pregunté ese mismo día- y por que Caamaño vino con ese grupito de guerrilleros a una aventura suicida que le costó la vida.

- Mira Víctor -me dijo el Maestro- hay cosas que tú las entenderás cuando dejes de ser tan joven. Cuando tengas experiencia de la vida.

- Y entonces no puede decirme la verdad de la llegada de Caamaño, Profesor?

- Victor. Tú ahora no lo entiendes ni me lo creerás, pero Caamaño vino porque no podía soportar una situación personal que estaba atravesando en Cuba y parece que era insostenible para Él.

- De qué se trataba Don Juan?

- Eres aún un muchacho y de eso no entiendes, pero te lo digo: Caamaño tenía su esposa y sus hijos, y también a otra mujer, con hijos también, y por eso vino...no soportaba esa presión dos familias en Cuba.

Le cambié de inmediato el tema a Don Juan, preguntándole si buscaría resolver sus diferencias con José Francisco Peña Gómez para unir al Partido Revolucionario Dominicano y evitar que el presidente Joaquín Balaguer volviera a reelegirse en 1974.

- Mira Victor -me dijo- la gente cree que Peña es un líder. Y no lo es. Le falta mucho todavía. Habla bien. Tiene buena voz. Pero se deja dominar por sus emociones. Él pretende sustituirme con el apoyo de la derecha del PRD...pero te aseguro que si lo intenta lo voy a aplastar como una cucaracha.

En ese momento el Profesor se levantó de su mecedora, y movió varias veces su pie derecho como si estuviera aplastando una cucaracha. "Lo voy a aplastar así, Victor", me dijo mientras movía su zapato.

- Bueno Don Juan -le dije- gracias por esta conversación, y me despedí.

- Hasta luego Víctor. Me dijo el Profesor.

ROMA, miércoles 16 de marzo 2016