Por Santos Aquino Rubio

La Organización de Estados Americanos (OEA) ha anunciado su decisión de acudir a República Dominicana con el interés de supervisar el proceso de deportación de los haitianos ilegales que no pudieron acogerse al Plan de Regularización, cuyo plazo venció el 17 de junio pasado.

Este es un momento para preguntarse ¿Qué busca la OEA? Pretende intimidar al Gobierno dominicano, para que no cumpla con el mandato de la sentencia 168-13 y la ley accesoria 169-14, la cual flexibilizó, a intención de las autoridades dominicanas, el contenido de la disposición emanada del Tribunal Constitucional. Esa es la respuesta más socorrida.

Para nadie es un secreto que la OEA tiene su sede en Washington y que el 60% de su presupuesto anual es cubierto por el gobierno de los Estados Unidos y, muchos de los países miembros, incluyendo a Haití, no cumplen con esas obligaciones, que es de apenas el 40% en total.

Tampoco es un secreto para ningún dominicano el hecho de que Estados Unidos, Francia y Canadá han sido los protagonistas de una supuesta campaña destinada a unificar la isla de Santo Domingo, para salvar la calamitosa situación que afecta al pueblo haitiano como consecuencia del desorden social, la corrupción y la carencia de una economía estructurada.

Los haitianos, incluyendo a sus principales autoridades, han recurrido a un recurso que siempre ha dado buenos resultados: hacerse victimas eternas para convocar a la pena y a la acción humanitaria en su favor, aunque siempre respondan con la peor de las ingratitudes.

Los dominicanos, incluyendo a los gobiernos que se han sucedido en el presente siglo, han hecho todo lo posible por auxiliar,proteger y ayudar a los haitianos que, cada vez se muestran más insaciables,porque somos un pueblo con gran sentido de bondad.

Ahora bien, ni la presencia de la OEA, ni la presión de otras naciones, legisladores, alcaldes, príncipes, ministros, organizaciones de "Derechos Humanos", ni fuerza social o política foránea alguna, debe hacer flaquear la firme decisión del país de ponerle un alto a la invasión masiva, al abuso de las autoridades haitianas que, ni en este caso cumplen con su deber.

Los dominicanos debemos permanecer firmes en esta postura, porque de lo contrario perderemos definitivamente el respeto de los demás y la valoración de nuestros conciudadanos. Defendamos el país ante cualquiera y en cualquier escenario.

El autor es abogado y periodista

aquinorubio@gmail.com