La reelección es un precepto del estatus social, laboral y político de las personas, que a través de métodos democráticos de elección logran la permanencia en alguna función o cargo que desempeñan, la cual servirá en el mejor de los casos para completar tareas no alcanzadas en un anterior periodo de mandato. Por consiguiente, es el acto mediante el cual, la persona que ejerce un cargo elegible puede presentarse luego de terminado su período en funciones.

En el país, la reelección está contemplada en diferentes modalidades, de estamentos e instituciones públicas, privadas, autónomas y descentralizadas, sin que hasta el momento haya sido dotada de algún tipo de regulación que limite el ejercicio de una persona en una misma posición, salvo el caso del Poder Ejecutivo, que está compelido a una prohibición constitucional que impide a un presidente en ejercicio repostularse en el cargo.

La sociedad dominicana en su conjunto, los empresarios, los gremialistas, los sindicalistas y los políticos, vivimos en un constante proceso de reelección. Los partidos y sus dirigentes viven abrazados al reeleccionismo como un mecanismo de permanencia de su clase. Los empresarios se reeligen en los consejos directivos de sus respectivas empresas. Los gremialistas y sindicalistas se reeligen al frente de sus gremios y sindicatos. Los miembros de los clubes, y hasta los directivos de las juntas de vecinos también viven reeligiéndose.

Los políticos que ostentan senadurías, diputaciones, alcaldías y regidurías, se reeligen durante todo el tiempo, toda la vida. El ciudadano común, nace y envejece mirando las mismas figuras de personajes pintorescos que se reeditan en las posiciones como si se trataran de herencias dejadas por sus ancestros.

La reelección está presente en todos los estamentos de la vida nacional. El problema en sí, no es de fondo, sino de forma. Un presidente no se inhabilita por el tiempo que permanezca y ocupe la primera magistratura del Estado, lo que se desgasta es el funcionariado que le acompaña, al jubilarse en sus puestos, al sentirse dueños y herederos intocables, inamovibles de los cargos, al maniobrar en provecho y beneficio propio, luego de agotado el ciclo promedio para el cual fueron designados.

En años anteriores, el antirreleccionismo fue considerado como un sinónimo de negación al continuismo balaguerista heredado del régimen dictatorial de Trujillo, a su predecesor. Sin embargo, los mismos sectores que en el pasado enarbolaron la bandera del antirreleccionismo, quedaron atrapados en su propia lucha, cuando en el año 2002, el Congreso de la República, ?mayoritariamente perredeista? modificó la Constitución para permitir la repostulación del entonces presidente, Hipólito Mejía Domínguez, lo que puso fin a un proceso de lucha ideológica en torno a ese tema.

En la actualidad, las grandes transformaciones sociales se producen dentro de un marco de acontecimientos democráticos prolongados, los cuales son proyectados, dirigidos y llevados a cabo desde una visión amplia del Estado, en la que, la continuidad de por lo menos un mandato constitucional está contemplado para lograr conjugar el desarrollo pleno de las diferentes áreas sociales, económicas y políticas, que repercutirán consecuentemente en beneficio del crecimiento y desarrollo del pueblo.

Para desarrollar un proyecto de nación sostenible hace falta un gran pacto social que eleve la confianza de la gente en quien habrá de conducir ese proceso. Y Danilo, ha logrado concitar el sentimiento de confianza que se necesita para lograr esas transformaciones. Por consiguiente, el liderazgo político dentro del PLD, está compelido a permitir que sea el propio mandatario, quien en su momento determinará si opta o no por someterse a una consulta con el pueblo.

Danilo, ha desarrollado una gestión considerablemente buena. Ha logrado con su forma particular de hacer las cosas, ??con brinquitos y reuniones en patios??, conectar con las clases sociales, que en definitiva, son las que valoran positivamente su gestión. Ha sido esa manera sencilla, llana y franca de tocar los distintos temas nacionales, lo que ha abierto la posibilidad para que pueda volver a ser presidente.

Lo curioso de todo esto es, que mientras el pueblo pondera y no desestima una repostulación del primer mandatario, sectores en el PLD, que serían los más beneficiados en este escenario, se muestran opuestos abiertamente a la idea, satanizando y hasta llegando a desestimar al mandatario para que no se meta en ese tema.

...y decimos:

¿Le luce a algún peledeista hablar de anti-reelección? ¿Puede algún dirigente de los que han sabido ocupar la misma posición en un cargo público ??cuatro, ocho y hasta diez años??, hablar de anti-reeleccionismo, cuando lo único que han hecho es reelegirse asimismo en los puestos? ¿Puede un legislador que ha tenido más de dos periodos consecutivos en el congreso, hablar en contra de la reelección?

¡Claro que no pueden...!.

Todo es parte de una pose hipócrita de quienes en algún momento dejaron de ser beneficiados de la acción de reelegirse de alguien, y de quienes se reelegían constantemente..., y hoy ven mermadas esas posibilidades.

El referéndum, es una herramienta consultiva del pueblo para determinar si apoya o no, una modificación constitucional para reestablecer la reelección. Es una ruta legal y democrática que abriría la posibilidad al presidente Danilo Medina, para poder optar por un segundo mandato a partir del año 2016.

Si la mayoría de los sondeos ?más de diez encuestas? coinciden en que Danilo, es la mejor carta de triunfo del PLD, para que seguir inventando...

¡Manos a la obra presidente!.