No pateen a Leonel Fernández

En 1973, a raíz de su salida del Partido Revolucionario Dominicano, contra el profesor Juan Bosch se desató una campaña de diatribas y desfiguración de imagen que daba la impresión de que el blanco de la lucha social y política era él y no el presidente Joaquín Balaguer.

Los denuestos contra el fundador del recién nacido Partido de la Liberación Dominicana (PLD) alcanzaron tal nivel que llevaron a don Rafael Herrera a escribir un editorial en el Listín Diario con el título "No patee a Juan Bosch".

Luego de la derrota del doctor Balaguer en 1978 estalló contra él un verdadero vendaval de descalificaciones-muchas de ellas justificadas-, en el entendido de que se trataba de un político acabado, cuya gravitación había llegado a su fin.

En ambos casos, quienes patearon a Bosch y descalificaron a Balaguer fueron testigos de su renacer, al extremo de que el uno construyó el partido mejor organizado y exitoso en la historia del país, y el otro retornó al poder tan temprano como ocho años después.

Por lo señalado me he atrevido a tomar prestado el título de aquel editorial de hace 40 años, para advertir que no se patee al ex presidente Leonel Fernández, creyéndose que se trata de un político acabado.

La historia política de nuestro país está llena de caídas y levantadas; de derrotas electorales o militares y regresos memorables.

De ahí la frase lapidaria de monseñor Meriño, al analizar los eternos regresos de Buenaventura Báez: "En nuestro país, tan fácil se pasa del exilio al solio, como de éste a las barras del Senado".

Leonel Fernández no es un político ni por asomo acabado, a pesar de las muchas cuentas ajenas que le han arrojado encima y de las cuales él ha hecho muy poco-o nada-, para deshacerse.

El doctor Fernández tiene una particular forma de administrarse en política que, conforme los hechos, le ha dado resultado, pues ha sido tres veces presidente de la República, pero por igual le genera fuertes contratiempos.

Como suele graficarlo el doctor Marino Vinicio Castillo, dado que Leonel actúa de buena fe, él piensa que los demás también actúan de la misma forma.

Y casi siempre está equivocado en ese sentido. En el gobierno tuvo un manual de contradicciones al respecto. Dejaba que sus ministros pagaran para ser elogiados en los medios, mientras de él se decía cualquier cantidad de improperios. Eso no lo permite nadie.

Sin embargo, el doctor Fernández es un líder político con un activo incuestionable. Y su futuro es promisorio. Patearlo ahora como consecuencia de obvios trastornos, es una mala inversión.

nelsonencar@gmail.com