Por: Dr. Jaime Antonio Marizán Santana

Una vez conversaba con el buen amigo y distinguido periodista Gustavo Olivo Peña y comentábamos sobre aquellos elementos que propician el desarrollo sostenible en cualquier país del mundo. Uno de esos comentarios quisiera compartirlo porque me pareció muy ajustado al momento actual que vive nuestro país.

Gustavo me comentaba que una vez estuvo de visita en Taiwán, conjuntamente con otros distinguidos comunicadores, invitados por el gobierno de ese país. Ellos fueron atendidos por el Ministro de Información, quien debido a la tensa situación política de ese país es uno de los funcionarios más influyentes, luego del Primer Ministro.

En uno de los recorridos que realizaron, se desplazaban por una avenida de la ciudad y al llegar a un cruce de vías, observaron que todos los vehículos se detuvieron, incluyendo los del alto funcionario y su comitiva, para dar paso a un adulto mayor que esperaba una oportunidad para cruzar. Todos los periodistas estuvieron asombrados ante el gesto del alto funcionario y pensaron que se trataba de algún político prominente, un artista famoso o algún personaje de gran popularidad en el país.

Al cruzar aquel hombrecillo, todos sin excepción le saludaron muy respetuosamente. Intrigados, los periodistas preguntaron al funcionario quién era ese personaje a quien habían dispensado ese trato tan especial y la respuesta les dejó atónitos. Aquel señor era un Maestro de Primaria, ellos le identificaron porque tenía en su pecho una insignia que le distinguía.

¿Pueden ustedes imaginar este evento?. ¡Un alto funcionario deteniendo su aparataje para dar paso a un Maestro de Primaria!. Este hecho nos lleva a preguntarnos: ¿Qué valores tiene esa nación?. ¿Qué han hecho los Maestros para ganarse tal respeto?. ¿Qué currículos y estrategias educativas han implementado para que sus estudiantes sean considerados entre los mejores del mundo?.

Taiwán invierte casi dos mil millones de dólares para que las universidades preparen miles de profesionales, científicos y técnicos y tengan excelentes instalaciones de investigación. Invierte casi el 20 por ciento del presupuesto nacional y de los presupuestos locales en educación, lo que equivale a más del cinco por ciento del PIB. Entonces, llegamos a la conclusión de que la respuesta al fenómeno llamado "milagro económico de Taiwán" se encuentra en una palabra: educación.

La Educación es uno de los ejes más poderosos que impulsan el desarrollo, este es el mensaje que encontramos en una de las economías más pujantes del mundo y que se ha convertido en un referente obligado para todos los planificadores y desarrollistas.

Actualmente el país está siendo prácticamente sembrado de escuelas, lo cual entiendo que es necesario, pero también tenemos que caminar hacia la senda correcta, necesitamos un cambio en cuanto a aquellos valores que tipifican a los maestros, porque en primera y última instancia ellos son los protagonistas dentro de las escuelas.

Sin profesores capacitados y con fortaleza moral, las escuelas no cumplirían el loable objetivo con el que fueron construidas: educar y formar a los ciudadanos encargados de mejorar en todos los órdenes a nuestro país.

Es necesario un cambio en la conciencia de nuestros profesores, construir escuelas debe realizarse, máxime cuando tenemos tantos recursos para ello en la actualidad, no obstante, construir valores en la mente y las conciencias de los maestros y maestras es una tarea inmensa, teniendo en cuenta que la educación como profesión ha sido pisoteada durante tantos años.

Hay muchas ideas que podemos implementar para exaltar la profesión del magisterio, entre ellas: construcción de escuelas técnicas especializadas en la formación de profesores; institutos dedicados exclusivamente a formar en valores; mejorar sustancialmente las condiciones laborales de los maestros; premiar el esfuerzo de los educadores más destacados; tener mayores exigencias para ser maestra o maestro, ya que actualmente cualquiera coge una tiza y se pone supuestamente a enseñar.

Necesitamos profesores capaces de transmitir algo más que conocimiento, requerimos gente que inspire, que transmita valores. Cualquiera puede enseñar a multiplicar, pero ¿cuántos pueden multiplicar el amor por la patria o enseñar a restar fuerza a la corrupción y la discriminación?. El filántropo y educador indio Sathya Sai Baba dice: "Hay tres clases de maestros: aquellos que informan, aquellos que explican, y aquellos que inspiran". Necesitamos maestros que inspiren, motivadores de la conducta recta y el apego a los valores patrios.

Si queremos una educación enaltecedora, entonces tenemos que mirar a la gente que serán protagonistas en las escuelas que estamos construyendo, para los profesores hay que construir una estrategia que los fortalezca moralmente, les levante la estima, hay que rescatar la mística del educador, el amor al magisterio.

Los maestros y maestras que urgimos deben ser capaces de entregar jóvenes fuertes, capaces, con un sentido elevado del deber, del civismo y con la suficiente coraza en sus mentes y corazones para resistir las tentaciones del éxito y del dinero fácil. Jóvenes que piensen en el bien común, que les preocupe su buen nombre y dejar un legado que sea recordado por generaciones.

Jaime Antonio Marizán Santana,

Director Ejecutivo del Consejo Regional de Desarrollo (CRD), Economista, Abogado y

Experto en Planificaciòn y Desarrollo. Tel. 809-244-5496 y Correo:crdnordeste@yahoo.es

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