Punto y Coma

Por Santos Aquino Rubio

Desde que se iniciaron los debates para tratar de convertir en realidad el anhelado sueño de la Seguridad Social, algunas voces expresaron su preocupación por el inadecuado uso que se daría a este importante instrumento de salud y vida.

Sin embargo, los ilusos y los políticos que buscaban alcanzar simpatías en la población votante no escatimaron esfuerzos para finalmente materializar el producto conocido como la Ley 87-01, en sus modalidades o regímenes contributivo y subsidiado.

Como habría de esperarse, los que dudaban tuvieron razón y este importante instrumento favorece a todos, menos a aquellos en cuyo nombre se hizo gala de su gran valor, los pobres y los enfermos.

Ciertamente, la Seguridad Social genera miles de millones de pesos al año, tanto en el aspecto de la salud y el bienestar social, como en la provisión para las pensiones del trabajador, una vez cumplido su ciclo de labor elemental, pero el beneficio no llega a ellos, sino a los que todo lo obtienen siempre. ¿Cuántos medicamentos están incluidos en las coberturas?

Esto es muy fácil de explicar. En cuanto a la salud, el Gobierno hace galas del servicio que ofrece a los pobres subsidiando los servicios de salud y de igual manera en la modalidad de contributivo, pero este beneficio solo favorece al partido del poder con el clientelismo, a los establecimientos médicos y a los galenos conjuntamente con los laboratorios, que obtienen pingues beneficios con los medicamentos que estos recetan.

Es decir, que es un negocio redondo para ambos, porque no recetan nada que sea cubierto por el Seguro, sobre todo, si se trata de Senasa o la aseguradora oficial. El enfermo que no tiene dinero muere primero que el que tiene, pero al final de la jornada, ambos fallecen por esta gran injusticia.

Pero otro punto divino, en el que se debe pensar con detenimiento, es el de las denominadas AFP, con las cuales los bancos han hecho su agosto todo el año, sin que el trabajador tenga derecho alguno sobre los fondos generados por el sudor de su frente y el sacrificio de de su vida. Visto así: ¿es o no un fracaso la Seguridad Social?

El autor es abogado y periodista.