Por Johnny Arrendel

El Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana es el organismo partidario de mayor peso específico en el país. Necesariamente, la formación debe tener interés de que así se mantenga.

Resulta improbable que la entidad incurra en una ampliación desproporcionada, que desvalorice su importancia, que se acrecienta con la imagen de elite en el sentido de la calidad.

De manera que es difícil, que al menos en apariencia, los principales líderes del PLD, Leonel Fernández y Danilo Medina, permitan que se transmita la idea de que quienes accedan al CP tengan como aval la bendición de uno u otro.

Pero está claro que cualquier aspirante, no importa su bagaje, verá cerradas las puertas si cualquiera de los principales objeta su presencia allí, sobre la base de divergencias profundas o antecedentes de confrontación.

Historia del CP

Aunque se ha convertido en decisorio, el Comité Político del PLD no fue concebido así por el fundador del PLD, Juan Bosch, sino como "órgano ejecutivo de las políticas trazadas por el Comité Central", que era un estamento funcional, se reunía con periodicidad y tenía la máxima jerarquía entre congresos.

Dentro de la visión táctica del PLD, cuya Casa Nacional no tiene puertas (no cierra nunca), estaba la de que el Comité Político no debía pasar de cinco miembros, de manera que pudiera reunirse dentro de un carro en movimiento, si fuese necesario.

Recordemos que el PLD fue fundado en 1973, tras la incursión armada liderada por Francisco Alberto Caamaño Deño, que desató una persecución ordenada por el presidente Joaquín Balaguer, contra los líderes perredeístas del momento, Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez.

Eran tiempos de la "guerra fría", o confrontación entre los bloques mundiales, capitalista, encabezado por Estados Unidos, y socialista, por la Unión Soviética. Un contestatario PLD no descartaba que Bosch y los demás dirigentes en algún momento tuvieran que volver a operar desde la clandestinidad.

El primer Comité Político del PLD fue integrado por Bosch, Antonio Abreu, Rafael Alburquerque, Cheché Luna y José Joaquín Bido Medina. Tras la primera gran crisis, que motivó la salida de Tonito Abreu, secretario general, así como de Euclides Gutiérrez Félix, Franklin Almeyda, Manny Espinal y Juan Bosco Guerrero, entraron a la cúpula Felucho Jiménez y Juan de la Cruz Buret, en sustitución este último de Cheché.

En 1981, Cuando Albuquerque fue conminado a renunciar pasaron a integrar el Comité Político, Bosch, Norge Botello, Bidó, Felucho y Vicente Bengoa. Nelsida Marmolejos subió en virtud de su liderato en la Central General de Trabajadores, de cuya división surgió la Central Mayoritaria de Trabajadores, y entonces Bosch la propuso al órgano ejecutivo.

Mildred Guzmán era secretaria de Bosch y asistía a las reuniones de alto nivel. Causaba resquemor porque se tocaban informaciones confidenciales. Para resolver la situación, el líder la propuso al Comité Político, donde permaneció unos diez años. Aunque llegó así, es mujer de gran capacidad.

La ampliación del CP, se produjo en un escenario en que el peledeísmo retomó la lucha estudiantil, abandonada a poco de su fundación. Onofre Rojas, líder de la Juventud Socialista, apéndice del Partido Socialista, de Max Puig, que ganó las elecciones para la Federación Dominicana de Estudiantes, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, apoyada por el PLD, con el que luego se fusionó.

La expulsión de Albuquerque haló a la Secretaría General al ex sacerdote Lidio Cadet. Tras el fracaso electoral, a raíz del fraude perpetrado por las fuerzas balagueristas contra el PLD en 1990, Juan Bosch planteó la incorporación al Comité Político de Max Puig, senador de Puerto Plata, sobre la base de sus conexiones internacionales.

La propuesta fue rechazada de plano por Botello, al considera que "Max y su grupo de radicales no cabían en el PLD" si esa organización buscaba mantenerse como opción de poder. La crisis subsiguiente provocó además la salida de Bengoa, Marmolejos, Onofre, Rafael Espinal, Luis Fernández, Quirico Valdez, Tito Hernández y los hermanos Félix Serbio y Juan Doucudray, entre otros.

Con la nueva alineación, comienzan el ascenso de Leonel Fernández y una estela de dirigentes con vocación de poder que son incorporados al CP, como Danilo Medina, Temistocles Montás, José Tomás Pérez, Reinaldo Pared Pérez, Alejandrina Germán, Ramón Ventura Camejo, Cristina Lizardo, Monchy Fadul, Radhamés Segura y Franklin Almeyda.

Sin Controles de Calidad

Aunque Francisco Javier García, quien escaló al CP junto a Alma Fernández, Radhamés Camacho y Carlos Amarante Baret, impuso la idea de "que quien alcanza la cúpula, ya no debe bajar", ese no fue siempre el criterio dominante. En efecto, cuando no por producto de purgas o renuncias, como en los caso de Alburquerque, Bengoa, Abreu, Buret, Puig o Marmolejos, otros miembros del CP quedaron fuera porque simplemente no encontraron apoyo.

Ni hablar del Comité Central, organismo de complejo proceso de selección, donde por más rondas que se efectuaran, connotados dirigentes no alcanzaban el requerido 50% más uno de los votos. Así quedaron fuera gente de la figuración de Emigdio Sosa y Taina Gautreu, entre muchos otros.

Transformado en maquinaria electoral, el PLD prescinde de pasar el rasero en cada congreso, y opta por abultar sus organismos superiores. El Comité Central se hizo inoperante, su titularidad solo sirve para adornar currículos, reclamar un altos cargos y ejercer el derecho a colocar parientes, entre estos, queridas e hijos, en posiciones bien remuneradas.

Ese es el peligro básico que amenaza al Comité Político, en tanto un organismo de dirección política que funciona realmente, mientras en otros partidos, dominan los cacicazgos.

Incluso, grupos políticos minúsculos, o "ventorrillos", carecen de dinámica orgánica, y sus respectivos caudillitos colocan a sus consortes como tesoreras o en los "asuntos femeninos", mientras sus hijos asumen las candidaturas ganables negociadas con los partidos mayoritarios.

Amén de dirección suprema del aparto que sustenta al gobierno, el CP constituye su principal contrapeso. Es el único estamento donde sus miembros pueden hablarle de igual a igual, salvando las jerarquías, a líderes con el poder alcances de Danilo y Leonel.

La ampliación del Comité Político y selección de nuevos miembros deberán ser puntos de extremo cuidado. Si no se producen bajo criterios cualitativos se devaluará ante la opinión pública y sus encuentros y decisiones dejaran de crear expectativas.

Margarita y Abel

Es innecesario considerar el estatus que les espera a los miembros ad hoc del Comité Político. La historia indica que quienes asumen un puesto transitorio en virtud de posiciones electivas en el Estado se les confirmó su condición plena más allá de concluir sus periodos.

Han sido los casos de Jaime David Fernández Mirabal y de Rafael Alburquerque, tras subir como vicepresidentes de la República, y de Julio César Valentín, quien llegó como presidente del Senado. Nada indica que esa tendencia variará de frente a Margarita Cedeño, actual vicepresidenta, y Abel Martínez, cabeza de la Cámara de Diputados.

Es decir, que probablemente la dirección del PLD se decida por ampliar en seis nuevos miembros el CP, en lugar de adicionar solo cuatro, sin contar entre los nuevos a Cedeño y Martínez al dar como un hecho la titularidad de ambos.

Contra las posibilidades de los aspirantes conspira la ausencia de mecanismos de evaluación por desempeño, es decir "el sube y baja" de antes, y que los grandes veteranos se niegan a jubilarse, actitud que inspira respeto, ni siquiera se plantea que el Congreso Norge Botello, en desarrollo, les ofrezca un retiro dorado como dirigentes "ad vitam".

Prospectos

Hay que distinguir entre quienes tienen posibilidades reales, y otros que simplemente se decantan por aprovechar el proceso para sonar, y por tanto obtener beneficios colaterales en cuanto a su imagen.

La parte crucial de proceso será la decisión individual, pero sincronizada que tomarán Leonel Fernández y Danilo Medina, de si imponen a sus colaboradores más cercanos o dejan que el proceso eleve a los mejores aspirantes, pero tomar precauciones para no dejar pasar a eventuales quintas columnas.

Francisco Domínguez Brito, Héctor Olivo, Rubén Bichara, Simón Lizardo, Radhamés Jiménez, Ligia Amada Melo y Rafael Camilo, son cabezas de serie en este certamen, que tendrá su punto culminante casi al término del Congreso Ordinario.

Una segunda oleada, integrada por Félix Bautista, Juan de los Santos, Alejandro Montas, Charlie Mariotti, Carlos Pared y Franklin Rodríguez, que serán bailoteados también.

Francisco Domínguez Brito.- Representa una identificación con la Región Norte, más que simplemente con Santiago. Pero su vínculo con las fuerzas fácticas, va mas allá, la poderosa Iglesia Católica lo acoge y respalda, mientras que sus iniciativas institucionales cuentan con el visto bueno de las naciones de mayor influencia en la política interna.

Héctor Olivo.- Su fuerte relación con los aspectos institucionales es su principal punto de apoyo para catapultarle al CP. Exponente acabado, exitoso en su área profesional, se ha entregado de lleno y a diario a las labores partidarias. No es objetado por Leonel ni Danilo y la realidad de que la comunicación es un componente fundamental de las lides políticas impulsa sus potencialidades.

Rafael Camilo.- Hace tiempo el PLD no cuenta en su matrícula superior con un economista metido en el "inside", a pesar de que el patriarca Juan Bosch, conocedor de la importancia de ese frente, nunca lo descuidó. A su capacidad y formación, adiciona valores que desde el CP repercutirían más: credibilidad, integridad y voluntad política para los cambios sociales. Es de los que realiza aportes conceptuales, al comparecer ante los medios de comunicación siempre dice algo nuevo.

Rubén Bichara.- Su tasa de rechazo es cero entre el conglomerado de militantes morados. Ha sabido importantizar sus relaciones primarias con las bases.. Si la elección fuese con voto universal, probablemente obtendría un respaldo masivo. Responde con rigor a las tareas orgánicas y electorales que se le han encomendado.

Simón Lizardo.- Su perfil interno responde a las exigencias del CP. Hombre con capacidad de tomar decisiones rápidas y precisas bajo presión, leal a las líneas partidarias. Tiene como baldón su limitado manejo escénico y oral y ser hermano de otra connotada dirigente, por lo que la dirección del PLD pudiera negarle la entrada para no reforzar la percepción de que existen clanes dominantes.

Radhamés Jiménez.- El trato humano cálido, cercano y respetuoso, es su carta de presentación. Dentro del sector leonelista representa lo que Bichara desde el ala danilista. Es por ello que si recibe el visto bueno para ascender al CP, ese paso será acogido con beneplácito por las masas.

Ligia Amada Melo.- Decir que su aval es la propuesta de Margarita Cedeño como precandidata presidencial expone un desconocimiento de las interiodades del PLD. La veterana es de las constructoras de la entidad. De la primera camada morada en la Cámara de Diputados, colaboradora de Norge Botello y de Danilo en roles de presidentes del hemiciclo. Implementó la modernización de ese cuerpo como directora administrativa. Fue secretaria de Educación y encabezó el sector más mimado por Leonel Fernández en su primer gobierno.