El presidente Danilo Medina desarrolla, desde los primeros días de su gobierno, un programa de visitas a diferentes puntos del país, para constatar la existencia de problemas y ordenar su inmediata solución. En el mismo tenor, el mandatario ha visitado varios hospitales públicos, para verificar sus dificultades y limitaciones, y se ha reunido con decenas de organizaciones de productores, a los que ha tendido la mano solidaria de su gobierno.

De las visitas, muchas de ellas de sorpresa, siempre ha salido la orden de solucionar los problemas que le son planteados al Presidente por los habitantes de los lugares adonde se desplaza.

Así, ya se han iniciado decenas de pequeñas obras en los diferentes puntos de la geografía nacional. Pequeñas obras que, al mismo tiempo, son muy importantes para las diferentes comunidades, porque solucionan problemas que, localmente, se consideran acuciantes. Son, pues, grandes obras para sus beneficiarios.

Lo mismo podemos decir de la asistencia económica y los financiamientos que el propio Medina anuncia a las diferentes asociaciones de pequeños y medianos productores con las que se reúne.

Las 65 damas que integran la "Asociación de Mujeres hacia el Progreso de La Bombita", que recibirán un préstamo de RD$3.6 millones, a una tasa anual de un 3%, para ampliar la producción de tilapias y criar cangrejos, se han comprometido a elevar a cien su matrícula. Que en esa comunidad rural de Barahona, otras 35 mujeres se incorporen a la piscicultura, generará un gran impacto social en esa zona. Lo mismo puede decirse del impacto que el apoyo financiero del Gobierno y la donación de una bomba de aspersión tendrá en los integrantes de la "Cooperativa Agropecuaria Fondo Negro", que han confrontado dificultades con el regadío de las 6,000 tareas que tienen sembradas de plátanos. Y que ahora, con la ayuda del Gobierno, también incursionarán en la cría de conejos.

Desde una perspectiva "urbano-céntrica", quizás esas pequeñas, pero a la vez grandes, acciones del Gobierno pasen desapercibidas o no se valoren en la justa dimensión que le es propia: la del impacto social local y comunitario. Pero son soluciones concretas a necesidades reales y sentidas, que demuestran que, con poco esfuerzo, es posible hacer llegar el financiamiento, la ayuda, la mano solidaria, a los millones de dominicanos menos favorecidos por la fortuna. Así, no deben extrañarnos los elevados niveles de aprobación popular del presidente Medina y de su gestión. Son una respuesta ciudadana a su proclamado, y ya practicado, compromiso en crear mejores condiciones de vida para todos los dominicanos, en especial, para los más necesitados.

Ricardo Rojas León