Clamando en un Desierto

Esta es una Sociedad Podrida

“Un grupo de senadores de distintos partidos
políticos traman modificar la ley de
Áreas Protegidas para apoderarse
de parte de los terrenos
afectados con esa medida”.

Max Puig

Secretario de Medioambiente

Por: Onorio Montás

La gran mayoría de los Dominicanos hemos aprendido a no sorprendernos y darle de lado a las informaciones del día a día.

Pues se han convertido en noticias episódicas, una especie de telenovela por capítulos. ¿A quien embarrarán mañana?, es la pregunta que nos hacemos al acostarnos, y es que los políticos, los militares, los empresarios, los curas y un grupo de ciudadanos se han embarcado en una loca carrera de enriquecerse a costa del Estado Dominicano.

Pero gracias a un grupo de periodistas persistentes e inquisitivos, aunque cada día son menos los que se atreven a denunciar los actos de corrupción privada y oficial, porque la mayoría de los medios están controlados por grupos empresariales que dictan la línea informativa de sus sociedades periodísticas, y esto ha sucedido desde la compra de “El Nacional de ¡Ahora!” y la salida de “Hoy”, luego aparecieron varios intentos, pero fracasaron, y surgió “El Siglo” que terminó despidiendo a su director-fundador por no plegarse a sus pautas informativas.

Alguien le susurró al oído de los empresarios lo que significaba el “poder mediático” y lo entendieron, pero a pesar de importar periodistas extranjeros, sin raíces y bases sociales. Trajeron españoles, cubanos, chilenos y argentinos, y tal vez los hubieran traído rusos o chinos, pero estos no dominaban el castellano.

A pesar de todo nos hemos acostumbrado a los affaires o a las aventuras de todos los días, por ejemplo: “Que Hipólito Mejía construyó su villa de Jarabacoa en terrenos de un narco, que la construyó con fondos públicos, que la madera fue incautada en aduana y fue a parar a su villa, que en las mochilas famosas incautadas estaban todas las pruebas de sus fullerías”; nada, se reunieron Leonel e Hipólito en casa de Agripino, le devuelven la famosa mochila, no someten a Hipólito, y todo está resuelto entre ellos, Hipólito baja el tono y el gobierno no lo enjuicia, no ha pasado nada.

Dicen que quien prueba una droga fuerte: Heroína, Opio, Fentanilo o Cocaína, jamás lo deja; eso ha pasado con los curas que prueban el poder y el dinero, pues en nuestro país “por el bien de la democracia”, la “gobernabilidad” y el “consenso de las ideas” hemos creado engendros de impunidad y corrupción en su nombre.

Recientemente se denunció que un grupo de senadores de los tres partidos representados legislaban para expropiar terrenos de zonas protegidas, ¿y quien le pone freno a estas andanzas?, nadie tiene moral para hacerlo; todos en las altas instancias del poder político, judicial y privado están comprometidos.

¿Que buscábamos hombres serios y honestos para la Junta Central Electoral?, ¿que la Cámara de Cuentas deben conformarla hombres probos y capaces?, ¿que los Senadores deben ser personas con responsabilidad social y política?; todo ha sido un fiasco, ¿que los funcionarios deben ser bien pagos para que no se corrompan?. Parece que no es así.
 

El Partido de la Liberación Dominicana ha perdido su gran oportunidad histórica de modernizar, sanear y limpiar esta sociedad de los parásitos y lacras que han vivido por mas de 40 años a expensas de la corrupción y del estado.

Da pena y hasta vergüenza escuchar a funcionarios económicos y legisladores del PLD; la mayoría dirigentes de la forja de Juan Bosch, que predicó consistentemente Dignidad, Honestidad y Orgullo Nacional, ampararse para sus decisiones en el Fondo Monetario Internacional. Parece que se les ha olvidado su eslogan de “Servir al Partido, Para Servir a la Pueblo”.

Pero un ejemplo patético de la Ética y Moral Publica es el caso del intocable Secretario de Turismo, que enfrenta acusaciones de violar las áreas protegidas del Parque Nacional del Este, autorizando la construcción de hoteles en dicho santuario.

Mencionar el nombre de Juan Bosch en el Partido de la Liberación Dominicana, ya no tiene sentido, pues con el comportamiento de muchos dirigentes, ensucian su memoria.

2 de junio de 2007.-