PUNTO Y COMA

Por Santos Aquino Rubio

LA TEMPORADA CICLONICA, UN NUEVO RETO

Con la entrada en vigencia de la temporada ciclónica, el pasado primero de junio en curso, la sociedad dominicana se expone de nuevo a las inclemencias del tiempo y su secuela, si alguno de los fenómenos atmosféricos nos toca. Estos seis meses constituyen un nuevo reto para las autoridades dominicanas, en un periodo preelectoral.

La defensa Civil, Cruz Roja Dominicana, los cuerpos de Bomberos, de la capital y de interior, así como las fuerzas armadas de la nación, tienen de frente una temporada que pudiera ser traumática para todos, sino se toman las medidas preventivas de rigor y dejamos al azar y a las circunstancias la suerte de miles y quizás millones de dominicanos que viven en condiciones cadenciadas.

Lo propio se debe decir de los ministerios de Salud, Educación, Obras Publicas  y Agricultura, cuyos niveles de involucramiento y responsabilidad son de primer orden, sobre todo, en una población que carece de todo, incluyendo información adecuada y a tiempo.

Nuestra preocupación consiste en la experiencia vivida con fenómenos como Ines, Flora, David, Federico, George y otros de menores efectos,  que han pasado por el pais dejando su secuela de terror, impotencia y de destrucción, poniendo en prueba nuestra capacidad de recuperación y nuestra debilidad en términos de respuestas inmediatas.

Es terrible, doloroso e indignante, cuando debemos acudir a lugares afectados por una tormenta, huracán u otro fenómeno natural y comprobar que muchos de los danos recibidos, pudieron evitar con llamados a tiempo, evacuación forzosa y mejoramiento de los refugios.

Sin embargo, todavía estamos a tiempo para establecer programas específicos de prevención, dotar de medicamentos, ambulancias, servicios médicos, preventivos, curativos y de emergencia, así como la evacuación a tiempo de las familias que habitan en lugares inhóspitos y peligrosos.

Es decir, que las autoridades tienen un nuevo reto con la posible formación de 17 fenómenos atmosféricos, nueve de ellos con posibilidades de convertirse en huracanes y de entre estos, cinco que podrían alcanzar categorías intensas.

Ojala Dios los ilumine y el Gobierno otorgue los recursos necesarios para evitar desgracias lamentables.

El autor es periodista y abogado.