Con muchas tareas y metas pendientes, nuestra nación y las demás naciones del mundo han ingresado a un nuevo año, el cual exige a todos los componentes de nuestra sociedad, asumir un mejor rol social, a fin de que las familias y las demás instituciones, se provean ciertamente de los soportes que permitan la solidificación y los niveles de esperanza que requerimos, para salir airosos frente a los grandes problemas y adversidades que debemos afrontar.

En dicho rumbo, debemos definir mejor nuestras responsabilidades y dar razón de ser a nuestra existencia, y a tal efecto, quienes tenemos el sagrado rol de ser padres y cabezas de familias no solo debemos cuestionarnos, sino también tener una actitud más decidida sobre nuestras tareas sociales, para con ello contribuir a inmunizar a nuestros hijos en contra de las enfermedades sociales que han sido el germen que nos ha arrojado la crisis social y pérdida de valores que estancan el desarrollo y perjudican la sociedad y el Estado.

Se hace necesario, que los padres y madres dominicanas, nos integremos a una permanente labor de saneamiento moral para propulsar la revolución social que amerita el país, a fin de contribuir a que nuestros hijos puedan vivir realmente dentro de un entorno que contribuya a su sanidad moral y mental, y que a la vez, permita a las actuales generaciones, y las que están por venir, la paz, la justicia y el bienestar social que constantemente hemos venido reclamando y deseando pobres y ricos.

Por lo indicado, donde quiera que estén nuestros hijos, con nuestra autoridad, con nuestro amor y experiencia debemos orientarles a la práctica de la honestidad, la responsabilidad y al cumplimiento del deber, para así formar y establecer una mejor sociedad, que motorice y guíe en forma justa, armoniosa y equitativa el progreso y la promoción humana particular y la general.

Es hora de darnos cuenta que nuestro rol como padres y cabezas de familias en estos tiempos debe ir más allá de alimentar, cuidar y dar una profesión a nuestros hijos, y que por tanto, nuestra labor debe incluir su preparación para vivir sin corromperse, para que sean hombres y mujeres de bien, que sean ejemplos de civismo y dignidad.

Es imprescindible que los padres y madres nos propongamos lograr estos objetivos y su plena realización, contribuyendo de esta forma a erradicar la negligencia y la irresponsabilidad social, tomando como norte y guía de nuestras vidas el rumbo glorioso que nos conducirá a asumir como estandarte la práctica del bien, del prevalecimiento de los valores morales y la confraternidad entre las dominicanas y los dominicanos.

El Dr. YSOCRATES ANDRES PEÑA REYES

Es Director General del Consejo Regional de Desarrollo (CRD)

Tel. 809-244-5496 y Email: crdnordest@yahoo.es