Por: Dr. Jaime Antonio Marizán*

Cuando Gandhi, el padre de la patria India, se encontraba en plena campaña de su movimiento de resistencia civil, todos asistían a sus mítines y reuniones queriendo escuchar el mensaje del Mahatma acerca de los principios que forjarían una nueva república.

Pobres y ricos eran convocados por el magnetismo personal de aquel "fakir semidesnudo" como le llamaba Churchil, con el dato curioso de que para estas reuniones los esposos le solicitaban a sus esposas que dejaran en casa todas las prendas y objetos valiosos que poseían, y no era precisamente porque se las podían robar.

Ocurría que el mensaje de Gandhi llegaba tanto a los corazones allí convocados, que las damas se desprendían de todos sus collares, aretes, pulseras, billetes y todo objeto valioso que poseían, a fin de que fueran utilizados para financiar las campañas de resistencia civil en todo el país.

Es decir, el pueblo espontáneamente se desprendía de sus objetos de valor para contribuir con una causa que ellos consideraban justa, oportuna, valiosa y de beneficio para todos.

Por esta situación y muchos fenómenos sociales que ocurrían alrededor del movimiento independentista, Gandhi bautizó este poder invisible que movía a las masas con el nombre de "Sathyagraha", que traducido al español sería "fuerza moral".

Esta fuerza moral es la que mueve a la gente a sacrificar su propia comodidad, sus bienes, su esfuerzo y hasta su vida misma para ofrendarla en pos de un ideal de justicia que contribuya positivamente con el bien social.

Esta Sathyagraha o fuerza moral es casi siempre motivada por las actuaciones de una persona o un grupo social que desarrolla tal nivel de credibilidad y confianza en sus ejecutorias, que la gente sigue fielmente sus postulados y acciones por lo justo de sus proyectos.

Esta fuerza moral fue la que hizo posible que un grupo de jóvenes gestara el movimiento independentista en la República Dominicana y hoy podamos disfrutar de un país libre de toda potencia extranjera.

Esa fuerza moral es la que fue capaz de crear movimientos sociales que han logrado el 4% para la educación en nuestro país o una adhesión extraordinaria para la protección de Loma Miranda.

Si uno quiere que la gente se adhiera a un proyecto de nación, debe tener la fuerza moral que motive el entusiasmo y la credibilidad en una causa justa y de bienestar común para todos.

Y esa fuerza moral es lo que falta hoy día en las esferas del Estado Dominicano, la gente ha dejado de creer porque cada cuatro años le incumplen las promesas de campaña, e igualmente las iniciativas no son justas y de bienestar común, observándose que sólo un grupito aprovecha y mal utiliza los recursos nacionales.

Si un gobernante quiere respaldo para sus ejecutorias y anhela que la gente se desprenda de sus bienes para ofrecerlo a sus proyectos, entonces debe generar un alto nivel de credibilidad, a fin de generar una fuerza moral capaz de impulsar a todos a realizar sacrificios por una causa justa.

Es una cuestión de cumplir lo prometido y la palabra empeñada, es ser justos, honestos e íntegros en las ejecutorias; a veces cuesta, pero al final los resultados son simplemente extraordinarios.

Jaime Antonio Marizán, es Director Ejecutivo Consejo Regional de Desarrollo (CRD)

Abogado, Economista, y experto en planificación y desarrollo.

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