Por: Dr. Ysócrates Andrés Peña Reyes*

El consumo irracional que muchos expertos en Marketing denominan como la "compra compulsiva", aquella que no responde a necesidades del individuo, día tras día se muestra en crecimiento indetenible, de tal forma que nos hemos convertido en una sociedad en donde el motor de quienes la componen es el querer más, y mientras más se tiene, más se quiere, como dice la frase: ¨cuanto más tenemos, más queremos.¨

La población mundial, principalmente la de los países más ricos, se ha dejado arrastrar hacia un consumismo inadecuado, el cual ha sido un factor clave que ha generado la gravísima crisis que actualmente abate la economía mundial, teniendo por repercusiones perjudiciales y agobiantes, la profundización del desempleo, la pobreza y el atraso social en las grandes y en las pequeñas naciones. Un ejemplo de esta situación es precisamente por este consumismo que se produjo la grave crisis de Wall Street en los Estados Unidos y cuyos efectos se padecen en el mundo entero.

No sólo hombres y mujeres adultos se han hecho dependientes del consumismo, sino que también los niños y jóvenes por una mala orientación por parte de la sociedad, se han convertido en el centro de la producción, y un blanco fácil para la acelerada germinación del consumo sin sentido, al resumirse sus necesidades en usar y tirar, sin darse cuenta que su comportamiento lacera a su familia y produce una sociedad vacía y esclava de su propia creación.

Esta distorsión del consumo ha llegado también a los gobiernos, y muy especialmente al de República Dominicana, en donde los funcionarios no se conforman con una yipeta del año, sino con la mejor yipeta del año, también una serie de gastos superfluos que inflan desproporcionadamente los presupuestos de los ministerios, y el dinero que debiera utilizarse para paliar las condiciones de pobreza de los más necesitados, se despilfarra en equipos, remodelaciones, viajes y otros asuntos propios del consumismo irracional.

Puede decirse que el consumismo lleva a un estado tal, en el que no se discierne sobre lo que se necesita o no. Un Ministerio no necesita grandes vehículos, lujosas oficinas o muchos viajes al exterior, sino cumplir la misión para la cual fue creado, llevando los servicios públicos a la ciudadanía, cumpliendo su rol como ente con una responsabilidad social.

A fin de vencer los males que nos laceran en un mundo tan inestable y en la sociedad en la que nos ha tocado vivir, se hace imprescindible que tomemos nuevos rumbos y que asumamos nuevas formas de proceder que nos conduzcan a vencer el consumismo irracional, y a la vez hagan posible detener las consecuencias perjudiciales que actualmente tiene el mismo en el desarrollo de un país y en su promoción humana.

Tal parece que las actuales autoridades, obligadas por los déficits existentes, han tomado la senda del ahorro como una forma de mitigar las consecuencias de un consumo irracional en el pasado. Se hace necesario priorizar el gasto, tanto a nivel familiar como gubernamental, es necesario invertir, no gastar inadecuadamente, a fin de que cada peso produzca riqueza o genere un bien social y humano que nos garantice una sociedad más justa.

*Ysócrates Andrés Peña Reyes, es el Director General del Consejo Regional de Desarrollo (CRD), Abogado y Politólogo. Tel. 809-244-5496.-Email: crdnordeste@yahoo.es