Por Santos Aquino Rubio.

Como si a partir de este 16 de agosto el Todopoderoso le pondrá en las manos una varita mágica, para construir un nuevo país, la gente lo espera todo del presidente electo, Danilo Medina Sánchez.

Esa misma gente que aconseja, tanto en público como en privado sobre lo que debe hacer el próximo gobernante, piensa que de la noche a la mañana se puede hacer lo que nunca se ha hecho, que es mucho, y mejorar lo que se realizado con inequidad.

Esos buenos amigos, que en la mayoría de los casos aportan poco para bien del país, quieren ponerse presente con esas sugerencias, pero ninguno se ha puesto a las órdenes para aportar recursos y sacrificios al nuevo Gobierno, para cubrir el déficit del Banco Central, la falta de recursos en la educación y el vacío de Senasa en sus compromisos con los enfermos y los centros asistenciales que los atienden conforme a la Ley 87-01.

Esos buenos amigos y amantes del desarrollo y la gobernabilidad, debieran ofrecer recursos y sacrificios para retornar la esperanza al campo y para que el país vuelva a ser autosuficiente en la alimentación, dejando un poco atrás la mortal economía de simple servicio, en una Nación que no está preparada para ello.

Cuantos son los que irían a contribuir con un salario simbólico, sin gastos de representación, sin el 10 por ciento de las obras que autoricen, con vehículos de su patrimonio. ¿Dónde están esos patriotas?

Danilo Medina Sánchez realmente se ha convertido en una esperanza para miles de dominicanos que viven en la más espantosa miseria, para los excluidos de esta sociedad injusta, sin que sea necesariamente un redentor. El está llamado a hacer el mejor trabajo.

Medina Sánchez sabe lo que tiene que hacer para resolver parte del contenido de su oferta electoral, pero hay que dejarlo que se siente, que comience a trabajar y que gobierne conforme al mandato del soberano. Déjenlo pensar, déjenlo programar, déjenlo hacer lo que tiene que hacer, porque al fin y al cabo, él ha sido el escogido.

¡Qué bendito país este...!

El autor es periodista y abogado.