La fecha de hoy es especialmente recordada por los dominicanos por la gesta patriótica de 1965. La presente coyuntura electoral hace propicia la ocasión para anotar similitudes entre el contexto presente y el predominante en 1965, así como vindicar la sustentación política de entonces.

La sustentación política de esa gesta partió del Pacto de Rio Piedras, suscrito por el Partido Revolucionario Dominicano y el Partido Revolucionario Social Cristiano el 28 de diciembre del 1964, en Río Piedras, Puerto Rico.

Otras organizaciones políticas asumieron posteriormente un importante protagonismo, incluyendo el PARTIDO REFORMISTA, entonces en proceso de formación, que ordenó a sus cuadros políticos y militares a sumarse a la lucha por el retorno de la democracia.

El caldo de cultivo para el surgimiento de aquel fermento revolucionario lo constituyó el estado de descomposición que se creó en el país a raíz del golpe de estado de septiembre del 1963, apenas 9 meses después de su ascenso al poder.

El PRD, partido que le abrió al país las puertas de la democracia y la libertad después de 31 años de dictadura trujillista, estaba inscrito en la izquierda democrática que predominaba durante los años 60s en América Latina, y luego derivó en la socialdemocracia presente.

Ambas ideologías, socialdemócrata y el socialcristiana, aunaron sus esfuerzos en el Pacto de Rio Piedras para encarar la descomposición de entonces, manifestada principalmente en una descarada corrupción, despilfarro de recursos públicos, tentaciones continuistas, abusos de poder, pretensiones de perpetuación en el poder al margen del liderazgo popular de entonces, sometimiento de políticas económicas a dictámenes exteriores para contrarrestar la revolución cubana, etc.

Hoy nuevamente ambas ideologías, asociadas ahora con el Reformismo más representativo aceptaron un reto similar al suscribir un acuerdo con el Presidente Mejía, para promover UN BUEN GOBIERNO POR EL BIEN COMÚN, aunando esfuerzos y aportaciones para enfrentar el estado de descomposición que hoy estamos viviendo.

Una descomposición que se manifiesta en déficits fiscales, déficits en nuestra cuenta corriente de la balanza de pagos, dependencia externa por el excesivo endeudamiento, creciente desempleo, altos precios de los alimentos y un espeluznante proceso de empobrecimiento de los dominicanos al vivir prácticamente igual en términos de desarrollo humano a pesar de haberse triplicado la economía desde 1996 a la fecha.

Todo esto por la corrupción, abandono de los sectores productivos, el alto desempleo en jóvenes y mujeres, deterioro de la educación y la salud, un Estado poco institucionalizado a pesar de tantas leyes modernizantes reflejándose en el desorden generalizado, incluyendo sus expresiones territoriales y ambientales, dominio de la delincuencia de nuestras calles y barrios, inseguridad ciudadana, tráfico de drogas, dinero y armas e influencia externa, fronteriza y extraterritorial que amenaza hasta nuestra identidad nacional.

Enfrentar éste grave estado de descomposición, exige además de aunar esfuerzos por parte de ideologías convergentes, la conjugación las buenas voluntades nacionales.

Para este fin emplazamos al Presidente Fernández que en lugar de seguir dedicando su tiempo y energías para aparentar que apoya al candidato de su partido, se dedique a gobernar para el Bien Común; lo cual conlleva, entre otras acciones, procurar la participación de todos los sectores nacionales en el diseño de políticas públicas y en la recepción equitativa de los beneficios que ellas produzcan haciendo aprobar proyectos de leyes que en éste sentido se encuentran mandadas por la constitución que el mismo propició y que hoy duermen en el Congreso Nacional.

De nuestra parte, y por el compromiso que asumimos con el Presidente Mejía de aumentar el ingrediente reformista en el gobierno que encabezará, queremos recordar que los reformistas aplicamos ese propósito aun sin disponer las previsiones constitucionales y legales que hoy se disponen.

Al respecto es preciso recordar que en 1966 todas las fuerzas activas de la nación fueron convocadas a un ENCUENTRO NACIONAL POR EL DESARROLLO, con la participación de empleadores, trabajadores y organizaciones, de donde emanaron ideas para el relanzamiento económico.

De ese Encuentro surgió la COMISIÓN NACIONAL DE DESARROLLO, que se reunía semanalmente para recabar ideas, tomar decisiones y darle seguimiento continuo. Una Comisión Gestora servía de secretaría permanente para sustentar administrativamente el proceso de seguimiento de iniciativas tomadas en forma compartida.

La Constitución de ahora brinda un marco jurídico mayor que el entonces disponible. Su artículo 251 crea el Consejo Económico y Social con la participación de "empleadores, trabajadores y otras organizaciones de la sociedad"; lo que de hecho practicamos los reformistas en 1966.

La Constitución consigna que "la conformación y funcionamiento" del Consejo Económico y Social será establecida por ley sobre lo cual existe un proyecto que duerme hace tiempo en el Congreso bajo control PLDista sin que se observe interés del gobierno y del PLD, de sancionarlo.

Corresponde al Presidente Fernández, del Gobierno y del PLD, utilizar sus facultades para poder disponer de éste instrumento de gobierno compartido. El país lo necesita.

Pero si el gobierno y el partido de gobierno mantuvieran el desinterés que hasta ahora han mostrado para que empleadores y trabajadores participen sistemáticamente en la conducción de la cosa pública, los reformistas con el Presidente Mejía nos hemos comprometido a ponerlos en práctica transitoriamente hasta tanto el Congreso PLDista lo sancione.

Si los reformistas lo hicimos sin la sustentación constitucional que ahora se dispone, con mayor razón lo haremos ahora.

No se trata pues de una promesa abstracta sino que haremos lo que ya hemos hecho: Aprovechar ese órgano de consulta del Poder Ejecutivo, formal o informalmente, para procurar, desde el mismo periodo de transición que se iniciará el próximo 21 de mayo, que empleadores, trabajadores y organizaciones de la sociedad civil, encaremos juntos el estado de descomposición que hoy estamos sufriendo.

Lo haremos ahora como lo hicimos en la década de los 60s.

MUCHAS GRACIAS