Asamblea Constituyente vota la primera Constitución de República Dominicana

El  6 de noviembre de 1844, la  Asamblea  Constituyente reunida en  San Cristóbal, votó la primera Constitución de la República Dominicana.

Un hecho trascendente es que la Constitución de la República Dominicana fue violentada en el momento de su nacimiento cuando el Presidente de la Junta Central Gubernativa, general Pedro Santana rechazó el proyecto original de los constituyentes que votaron una Carta Magna con contenido liberal.

En  esa circunstancia se introdujo en la primera Constitución el artículo 210 que dio poderes extraordinarios al Presidente de la República. Ese acontecimiento influiría sobre la mayoría de las 37 reformas constitucionales que se han llevado a cabo en el país a partir del año 1844.

El 6 de noviembre de 1844, la  Asamblea  Constituyente reunida en  San Cristóbal, votó la primera Constitución de la República Dominicana, la cual se mantuvo en vigencia hasta el año 1854.

La Asamblea Constituyente que votó la primera Constitución dominicana el 6 de noviembre, fue presidida por Manuel María Valencia.
 
Había iniciado sus actividades el día 21 de septiembre de 1844, en San Cristóbal, con el compromiso de  redactar la primera Constitución de la República Dominicana.

Manuel María Valencia instó a los constituyentes a votar por el bien público y resaltó que la República Dominicana es un pueblo que ha recibido el bien de la “Divina providencia” porque en las sangrientas guerras contra los haitianos los dominicanos mataron a más de dos mil y la República  solo perdió cinco hombres.

Consideró feliz el momento en que dieron inició a los trabajos para producir la primera Constitución de la República Dominicana.

Manuel María Valencia invitó a los constituyentes a hacer ante el Supremo Legislador, “la solemne promesa de no escuchar más voz que la del desinteresado patriotismo, de no pensar sino en el bien público y de no olvidar que somos hoy llamados a constituir un país que fué durante trescientos años, mirado con el mayor abandono por su metrópolis, un país mil veces invadido y siempre reconquistado por el heroico valor de sus  naturales”…(sic)

 Manuel María Valencia advirtió a los diputados constituyentes que no debían olvidar que la Nación ha puesto sus destinos en sus manos.

En la Asamblea de San Cristóbal la ciudad de Santo Domingo, estaba representada por los diputados constituyentes: Domingo de la Rocha, Manuel María Valencia y  José María Caminero.

 En representación de Santiago, el presbítero Domingo Antonio Solano, Juan Luis Franco Bidó y Manuel Ramón Castellanos.

 De la Vega: Casimiro Cordero y Juan Reynoso, y por Azua: Buenaventura Báez y Vicente Mancebo. El Seibo estuvo representado por el presbítero Julián de Aponte y  Juan Acosta.

Asimismo, fueron miembros de la Asamblea Constituyente de San Cristóbal: el presbítero Antonio Gutiérrez, por Samaná; Antonio Ruíz, por Hato Mayor;  Facundo Santana, por San José de los Llanos; Juan Rijo, por Higüey; el presbítero Manuel González Bernal, por  Monte Plata y Boyá; y Fernando Salcedo, por Moca.

José Tejera, por Puerto Plata, José María Medrano, por San Francisco de Macorís; José Valverde, por Cotuí; Juan López, Por San José de las Matas; Manuel Abreu, por Montecristi, Manuel Díaz, por Dajabón;  el presbítero Andrés Rozon, por Baní, y el presbítero Juan de Jesús Ayala, por San Cristóbal.

Juan de los Santos, por San Juan; Bernardino Secundino Aybar, por Neiba, y Santiago Suero, por las Matas de Farfán.

El historiador José Gabriel García destaca que el Cuerpo Constituyente se instaló en San Cristóbal, “el 21 de septiembre de 1844, bajo la presidencia de Manuel María Valencia, y en medio del contento y de la animación del país entero, que se prometía de sus trabajos el afianzamiento de las instituciones y el futuro bienestar de la República”.

 En el acto de apertura de los trabajos de la Asamblea Constituyente se acordó dar un informe a la Junta Central Gubernativa del inició de los trabajos.

 En tanto, el día 26 de septiembre, una comisión de la Junta Central Gubernativa felicitó a nombre del organismo a los constituyentes y les rindió un informe de las últimas medidas oficiales.

Los comisionados fueron  el general Manuel Jimenes, Tomás Bobadilla y Toribio López Villanueva.
 
Al hablar en el acto, el señor Tomás Bobadilla lanzó fuertes ataques contra el general Juan Pablo Duarte, quien había sido deportado el 10 de septiembre de 1844, junto a varios colaboradores.

Tomás Bobadilla calificó a Juan Pablo Duarte de “joven inexperto; y que lejos de haber servido a su país, jamás ha hecho otra cosa que comprometer su seguridad y las libertades públicas”.

Los miembros de la Asamblea Constituyente habían sido  escogidos durante los días del 20 al 30 de agosto de 1844 por la Junta Central Gubernativa, liderada por el General Pedro Santana, quien había desatado una persecución contra los trinitarios.

El patricio Juan Pablo Duarte y sus principales  compañeros de lucha, así como miembros de su familia habían sido deportados.

Duarte y sus compañeros fueron acusados de traicionar la patria.

Los constituyentes trabajaron en la producción de una carta magna para una sociedad democrática, pero su proyecto fue adulterado con la introducción del artículo 210 para satisfacer la voluntad del general Pedro Santana, quien presidía la Junta Central Gubernativa.

Pedro Santana se opuso a ser electo Presidente de la República con una constitución liberal y sostuvo que el poder político en la República Dominicana debía ser militar y no civil, porque la situación de Guerra con Haití lo demandaba.

En cambio, la Asamblea Constituyente, en principios, rechazó la idea de Pedro Santana, lo que originó un enfrentamiento con la Junta Central Gubernativa.

Para presionar a los constituyentes, el general Pedro Santana dispuso que un batallón del Ejército rodeara el local donde estaba reunida la asamblea en San Cristóbal.

La situación de crisis quedó superada cuando Tomás Bobadilla presentó la moción de que se agregara un nuevo artículo a la Constitución de la República, en virtud del cual disponía que “durante la Guerra actual y mientras no esté firmada la paz, el Presidente de la República puede libremente organizar el ejército y armada, movilizar las guardias de la nación, pudiendo, en consecuencia, dar todas las órdenes, providencias y decretos que convengan, sin estar sujeto a responsabilidad alguna”.

De esa manera es que nace el artículo 210 en la primera Constitución de la República Dominicana, con lo que se echaron por el suelo los postulados democráticos de los constituyentes y se instauró una dictadura política.

Los referentes de los constituyentes dominicanos fueron la Constitución Liberal de Cádiz de 1812, la Constitución de Estados Unidos, la Constitución de Francia y la Constitución Liberal de Haití de 1843.

Entre los miembros de la Asamblea Constituyente de San Cristóbal,  se encontraba el ciudadano Buenaventura Báez, quien había sido miembro de la Asamblea Constituyente que votó la Carta Magna Liberal haitiana luego de la caída del dictador Pedro Boyer.
 
La primera Constitución dominicana estuvo en vigencia hasta el año 1854.

Artículo 1 de la primera Carta Magna expresa: “Los dominicanos se constituyen en nación libre, independientemente civil, republicano, popular, representativo.

Artículo 2: “La Parte española de la isla de Santo Domingo y sus islas adyacentes, forma el territorio de la República Dominicana.

Artículo 3: “Los límites de la República Dominicana, son los mismos que en 1793 la dividían por el lado del Occidente de la parte francesa, y estos límites quedan definitivamente fijados”.

En el artículo 4 de la primera Constitución, la asamblea de San Cristóbal establece:  “El territorio de la República se divide en cinco provincias que son: Compostela de Azua, Santo Domingo, Santa Cruz del Seibo, la Concepción de La Vega y Santiago de los Caballeros”.

El artículo 5 dispone que las cinco provincias se subdividen en comunes, cuyo número y distribución  serán arreglados por la ley.

Asimismo, el artículo 6 dispone que la capital de la República es la ciudad de Santo Domingo.

De la nacionalidad dominicana, el artículo 7 establece que “son dominicanos todos los individuos que al momento de la publicación de la presente constitución, gocen de esta cualidad”, así como “Todos los nacidos en el territorio de la República Dominicana de padres dominicanos, y habiendo emigrado vuelvan a fijar su residencia en ella.

 “Tercero: Todos los españoles dominicanos y sus descendientes que habiendo emigrado en 1844, no han tomado las armas contra la República Dominicana, la han hostilizado en modo alguno y que vuelvan a fijar su residencia en ella.

“Cuarto: Todos los descendientes de oriundos de la República nacidos en países extranjeros que vengan a fijar su residencia en la República.

El artículo 8 de la primera Constitución dominicana dispone que son hábiles a ser dominicanos:

“Primero: Todos los extranjeros que adquieran en la República bienes raíces cuyo valor ascienda a seis mil pesos.

“Segundo: Todos los que trabajando personalmente, formen en la República un establecimiento de agricultura a título de propietarios.

El artículo 9 precisa que Los extranjeros comprendidos en el artículo 8 no gozarán de los derechos políticos, sino después de una residencia de seis años en el territorio, pero ese período se reduce a tres años en favor de los extranjeros que contraigan en el país matrimonio con dominicana.
  
También incluía a los extranjeros que formen en la República un establecimiento concluido de agricultura, cuyo capital sea de doce mil pesos por lo menos.

El artículo 10 dispone que los extranjeros incluidos para recibir el beneficio constitucional  deben acudir “al Poder Ejecutivo, que está facultado a expedir las cartas de naturalización, previas las formalidades que la ley prescribe, bien entendido, que no gozarán de esta gracia los extranjeros que pertenezcan a  una nación enemiga”.

En virtud del artículo 11: “Todo extranjero naturalizado, debe conservar durante quince años a lo menos, la cualidad en cuya virtud adquirió la naturalización. En caso de cambiar voluntariamente de categoría, pierde los derechos que había adquirido, vuelve a ser considerado como extranjero y está sujeto a las mismas formalidades para conseguir de nuevo su naturalización.

Con  respecto a los haitianos, el artículo 12 de la primera Constitución dominicana establece: “Los extranjeros naturalizados haitianos que residían en el territorio de la República Dominicana el 27 de febrero de 1844, y que para seguir la causa dominicana invocaron su cualidad de extranjeros, serán considerados como tales y sujetos a un tercio más de los períodos estipulados en el artículo 9, sin perjuicio de las demás formalidades a que se refieren los artículos 8, 10 y 11”.

El artículo 13 dispone: “Todos los extranjeros pertenecientes a una nación enemiga, serán admitidos en el territorio de la República, si profesan algún arte, ciencia o industria útil, al goce de los derechos civiles; desde que pisan el territorio dominicano están bajo la salvaguardia del honor nacional, y disfrutan de la protección concedida a las personas y bienes conformándose a las leyes”.

Luego que fue votada la primera Constitución de la República, el Presidente Pedro Santana logró el compromiso de ser electo presidente de la República para dos períodos consecutivos.

Fue juramentado el 13 de noviembre de 1844 para estar en el poder hasta el 15 de febrero de 1852. Su administración impuso el autoritarismo en la naciente República y le impidió tomar el camino de la democracia.