Bogotá, 16 nov (Prensa Latina) El Acuerdo de Paz firmado por el Estado y la exguerrilla FARC-EP es una herramienta muy importante para la transformación estructural del campo colombiano, expresó Pablo Catatumbo, senador por el hoy partido político FARC.

Lo que allí se pactó (en 2016) no fue otra cosa que la resolución de problemas sociales que ha generado el abandono del Estado a la ruralidad y sobre todo a los territorios priorizados en lo que se llamaron las zonas Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), apuntó al intervenir esta semana en un debate de control político en el Senado.

Este no es un problema ideológico, este es un problema inminentemente social y de solución a los problemas y la deuda histórica que tiene este país con el campesinado, subrayó.

En este sentido, enfatizó, la zonificación ambiental y la delimitación de la frontera agrícola representa una necesidad fundamental para que el país avance en el ordenamiento territorial con criterios de sostenibilidad.

La zonificación ambiental es la forma en que podemos ordenar nuestros territorios con participación de todos, teniendo en cuenta la riqueza ambiental, la biodiversidad, la abundancia de nuestras aguas y la diversidad de nuestra gente, explicó Catatumbo.

Si conocemos con claridad las restricciones de uso de suelos e intervención de los ecosistemas, podremos saber hasta dónde pueden llegar las actividades agrícolas y pecuarias, así como el derecho de las comunidades que habitan esas áreas de especial interés ambiental, precisó.

El congresista se refirió además a la importancia de cerrar la frontera agrícola a fin de poder frenar la deforestación y darles usos realmente productivos a las tierras que ya se vincularon como áreas de producción.

Todo ello, puntualizó, sin dejar de lado la conservación, preservación y restauración de los ecosistemas generadores de agua fuente de vida en los territorios.

El Estado tiene un compromiso con la ruralidad, con el campesinado y con todos los colombianos que tienen derecho a un ambiente sano, recalcó.

A su juicio, las disputas por el acceso a tierra y territorio, el control y dominio de los recursos económicos, materiales y naturales, son causa del deterioro ambiental en las zonas de frontera agropecuaria, en áreas de colonización y en las zonas PDET.

El desconocimiento de la realidad social, económica y cultural del campesinado por parte de las políticas municipales y los planes de manejo ambiental, causan conflictos sociales, añadió.

Catatumbo detalló que en Colombia existen 191 mil 159 hectáreas de bosque deforestado, una situación provocada por la expansión de la infraestructura vial, los pastizales para la ganadería extensiva, la tala y quema de bosques, los cultivos de usos ilícito y cultivos agroindustriales.

La concentración exorbitante de la tenencia de la tierra, sumado al abandono estructural del campo, ha generado que los cultivos de uso ilícito sean la única alternativa de subsistencia para las comunidades rurales empobrecidas, lo que en consecuencia ha ampliado la frontera agropecuaria, agregó.

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