MADRID, 15 may (Xinhua) -- El oso pardo ibérico, uno de los emblemas de la naturaleza salvaje española y primo lejano del oso panda de China, renace de sus cenizas y vuelve a aparecer en los montes del norte de España, como muestra el hecho de que este año se haya visto pasear en la cordillera de los Pirineos (noreste del país) la primera pareja de ejemplares jóvenes en 15 años.

El descubrimiento tuvo lugar a principios de este mes por dos cámaras de vigilancia que observan la zona del Alto Pallars, en los Pirineos.

"Se ve lo que parecen ser dos hermanos jugando en la nieve. Creemos que es el primer nacimiento que se produce en los últimos quince años", afirmó hoy en entrevista exclusiva con Xinhua el biólogo jefe del gobierno regional de Cataluña, región limítrofe con los Pirineos, Santiago Palazón.

Palazón explicó que este hallazgo supone un símbolo "tremendamente esperanzador" en la lucha contra la extinción de estos animales, que estuvieron a punto de desaparecer en los bosques españoles a finales de los años 80 y principios de los 90.

"Actualmente sigue en peligro de extinción, pero las poblaciones se van recuperando lentamente gracias a la concienciación y a las reintroducciones de ejemplares", señala Palazón.

El biólogo explica que la población de osos pardos se divide en dos grandes zonas: el sector cantábrico, al norte del país, y en los ya nombrados Pirineos.

En ambos lugares, la caza y la invasión humana de sus hábitats provocaron que casi se extinguieran hace 20 años.

"En la zona cantábrica llegó a haber solo 80 efectivos, un mínimo histórico. En los Pirineos incluso llegaron a quedar tan solo cuatro o cinco. La situación fue crítica", recordó Palazón.

Pero las instituciones españolas reaccionaron a tiempo y tomaron medidas para salvar al oso pardo, una especie de dos metros y medio de altura en la que el macho pesa entre 250 y 300 kilos y la hembra entre 150 y 200.

"En el sector cantábrico, fue muy importante la concienciación a la sociedad y la creación de espacios protegidos para ellos. En los Pirineos hubo que traer ejemplares desde Eslovenia, que fue lo que salvó al oso de la desaparición. Sin ellos, aquí ya no habría osos pardos", señaló.

Existen alrededor de 300 osos controlados en la zona cantábrica y entre 40 y 50 ejemplares en los Pirineos, incidió Palazón. Fin