Resumen Latinoamericano / 8 de agosto de 2018 / Sputnik

Cientos de ciudadanos, entre hombres, mujeres e incluso niños, se concentraron en las inmediaciones de la Embajada de Argentina en Quito para respaldar al proyecto a favor del aborto que se debate en el Senado argentino.

"¡Asesinos, asesinos, asesinos son ustedes, en el aborto clandestino las que mueren son mujeres!", gritaban los manifestantes en medio de la calle que fue cerrada por la policía debido a la gran cantidad de participantes.

Llegaron desde varios puntos de la ciudad y por varias razones; por ejemplo Marimar Cahueñas llegó para acompañar a sus amigas porque cree que con la ley "nadie está obligando a abortar a nadie, es simplemente tener la alternativa de poder hacerlo en condiciones seguras cuando debes tomar esa decisión, que para nadie es fácil", dijo a esta agencia.

En medio de la multitud también estaba Leonardo Díaz, flameando su pañuelo verde como señal de apoyo a la lucha por el aborto legal; llegó desde Argentina hace más de un año y cree que lo que pasa en su país es un "gran paso" para las demás naciones, pues "aunque esta vez no aprueben la ley, estamos en la mira de todos y ojalá esto motive a que otros países se unan y hagan ruido hasta que logremos este derecho".

Lo mismo piensa Carmen Solines, de 72 años, que sin parar gritaba las consignas que se repetían en medio del ruido de tambores; estaba allí acompañando a su nieta de 23 años, quien "me hizo entender que no se trata de atentar contra la vida de un bebé, sino de salvar la vida de miles de mujeres que mueren por abortar en condiciones clandestinas" y "no quiero ese mundo para mi nieta o mis bisnietos".

También había madres con sus hijos en brazos y en hombros apoyando la causa, como Rosana Araujo, que gritaba junto con su pequeña hija: "Alerta, alerta, alerta que camina la lucha feminista por América Latina".

La pequeña tiene 4 años, pero "le he explicado en su lenguaje por qué estamos protestando, y lo entiende muy bien", cuenta Araujo al añadir que, por ejemplo, ella decidió tener a su hija, pero si no hubiera sido así "me hubiera gustado tener la opción de abortar en un hospital, sin que me juzguen y con la seguridad de que no iba a morir".

Estaba previsto que la manifestación continuara durante el debate que se lleva a cabo en el Senado de Argentina.

En ciudades como Montevideo, Asunción, Santiago de Chile, Sao Paulo, Barcelona, Bruselas, Tokio, Sídney, Ciudad de México, San José de Costa Rica, París, Lima, Londres, Bogotá, Ginebra, Viena se tenía previsto realizar similares muestras de respaldo.

El proyecto de ley, votado en la cámara baja en junio pasado, contempla la interrupción voluntaria hasta la semana 14 de gestación y establece penas para los médicos que se nieguen o dilaten la práctica de un aborto.