MADRID, 20 jul (Xinhua) -- La Audiencia Nacional de España abrió hoy viernes una investigación para dilucidar si el rey emérito Juan Carlos I ocultó dinero en el extranjero a través de su amiga, la princesa y empresaria alemana, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, informó la prensa española.

El caso se enmarca en la operación Tándem, en que el ex comisario José Manuel Villarejo mostró conversaciones de Sayn-Wittgenstein y Juan Villalonga, ex presidente de la multinacional de comunicaciones Telefónica.

En dichas conversaciones, la princesa manifiesta que Juan Carlos I, jefe de la corona española de 1975 a 2014 y padre del actual monarca Felipe VI, la usó para ocultar patrimonio en el extranjero, además de que el rey emérito tiene cuentas en Suiza.

Las conversaciones, que presuntamente tuvieron lugar en 2015 y fueron filtradas hace una semana a medios por la defensa del ex comisario Villarejo, han levantado un gran revuelo en la sociedad española, lo que han dañado más la imagen del rey emérito.

El próximo 26 de julio, comparecerá por esta causa en el Congreso de los Diputados, el director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán.

El directivo deberá explicar cuál era exactamente la relación de Sayn-Wittgenstein con el organismo que dirige.

Las grabaciones tampoco pasaron desapercibidas en el ámbito parlamentario, en que grupos políticos encabezados por Podemos (izquierda) pidieron abrir una investigación para aclarar si Juan Carlos I tiene o no dinero oculto en el extranjero y cuentas en Suiza.

De todas formas, Juan Carlos I permanece aforado por la ley española y no puede ser condenado en caso de un hipotético delito.

Sayn-Wittgenstein es en el imaginario de los españoles la cara visible de la desgracia del rey emérito, antaño con enorme popularidad por su papel en la transición a la actual democracia desde el fin del régimen militar de Francisco Franco (1939-1975).

En 2012, Juan Carlos I, quien tenía entonces muy buena imagen pública, se rompió la cadera en Botsuana (sur de Africa) cuando participaba en un safari junto con Sayn-Wittgenstein.

El incidente no tuvo una buena acogida en España, país afectado entonces por una crisis económica.

El ahora rey emérito tuvo que ofrecer disculpas de manera pública y explicar su relación con la princesa alemana a la que llamó "amiga entrañable".

La imagen de la Casa Real quedó no obstante muy perjudicada, máxime porque el yerno de Juan Carlos I, Iñaki Urdangarín, fue juzgado en esa época y encarcelado hace pocas semanas por corrupción. Fin