Por Carlos Dorat y Gonzalo Ruiz Tovar (dpa)

Santiago/Lima, 12 ene (dpa) - El aumento del número de los evangélicos en detrimento del de los católicos es una de las realidades incómodas para la Iglesia que encontrará el papa Francisco en el viaje apostólico que hará a Chile y Perú la próxima semana.

En el Perú, según censos nacionales, el porcentaje de católicos cayó de un 94,6 por ciento en 1981 a un 81 por ciento en 2007. La Conferencia Episcopal Peruana estima que hasta 2014 la cifra podría haber descendido a un 77 por ciento, lo que se debe confirmar o corregir cuando se conozcan los resultados del censo de 2017.

En Chile, un estudio de Latinobarómetro indicó que de un 74 por ciento de católicos en 1995 se pasó a un 45 por ciento en 2017. Entretanto, el porcentaje de evangélicos llegaba ya a un 16,4 en el censo de 2012.

"Es una caída significativa (la de la feligresía católica) que se debe, en primer lugar, al crecimiento de las iglesias evangélicas", admitió en Lima el sacerdote franciscano Víctor Hugo Miranda.

En ambos países el auge de las iglesias protestantes se puede palpar rápido. Su presencia en redes sociales, medios convencionales y calles es notoria, casi siempre del lado de causas conservadoras.

"Las iglesias cristianas no católicas son comunidades pequeñas, muy acogedoras, y se involucran directamente con las necesidades de sus miembros. Esto las ha hecho muy populares", sostiene la influyente analista peruana Rosa María Palacios.

"Tienen creciente capacidad de presión política y cada pastor actúa con total autonomía. No teniendo un Papa o un Vaticano, los estados no pueden relacionarse con ellas desde un tratado. Por otro lado, la fiscalización a sus bienes y rentas es deficiente", añade.

En Chile, los evangélicos han estado por ejemplo al frente de la lucha contra una ley del año pasado que permite el aborto bajo tres causales concretas, una de las reformas emblemáticas de la presidenta Michelle Bachelet, quien fue recibida con gritos de "asesina" por miembros de esa comunidad religiosa cuando acudió a una acto ceremonial.

La socialista Bachelet fue precisamente quien en su primer Gobierno reconoció como feriado al 31 de octubre por el Día Nacional de las Iglesias Evangélicas y Protestantes. Lo mismo sucedió el año pasado en Perú, aunque sin feriado. Allí, la preocupación de los evangélicos se centra en el tema de género, ya que luchan contra los derechos de los homosexuales y creen que un "lobby gay" atenta contra "la familia cristiana".

Así, la parlamentaria Nelly Cuadros teme que si se permite la unión civil de personas del mismo sexo habrá quien pida casarse con un animal o una cosa. Por otra parte, el influyente colectivo peruano "Con Mis Hijos No Te Metas" lucha contra lo que llama la "agenda gay". Sus directivos pertenecen a cuatro distintas iglesias protestantes y los católicos conservadores que los apoyan son un mero vagón de cola.

Esas posiciones conservadoras los han llevado al activismo político desde la derecha en ambos países. En Chile se considera que fueron básicos para el triunfo del ex presidente Sebastián Piñera en las elecciones de diciembre y en el Perú están explícitamente de lado de la ex candidata presidencial Keiko Fujimori, a cuyo partido aportan numerosos congresistas, incluidos pastores.

Mientras se acerca la llegada de Francisco, en las redes se dispara el sentimiento anticatólico de esos grupos y el Papa es blanco de memes que lo atacan. Agnósticos y ateos han sido de esta forma desplazados en la argumentación contra el poderío del Vaticano.

En ese marco, la feligresía católica de los dos países parece tonificada con la visita. Las banderas del Vaticano hacen parte de decoraciones y el rostro sonriente de Francisco acapara vitrinas. Es lo que algunos llaman una "guerra religiosa", cuyos resultados apenas se verán en el futuro.