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WASHINGTON, 7 jul (Xinhua) -- Un nuevo análisis de modelado de datos sobre la transmisión de la COVID-19 atribuida a infecciones "silenciosas" sugiere que incluso el aislamiento de todos los individuos sintomáticos podría resulta insuficiente para suprimir los brotes.

De acuerdo con el estudio, publicado el lunes por Proceedings of the National Academy of Sciences, al menos un tercio de los casos asintomáticos tienen que ser detectados y aislados para reducir por debajo de uno por ciento la tasa de ataque.

Las infecciones "silenciosas" se refieren a personas que se encuentran en la fase presintomática o que tienen infecciones asintomáticas.

En ausencia de restricciones que abarquen a toda la población, el aislamiento de individuos infectados es clave para frenar la transmisión. Sin embargo, la efectividad del aislamiento, tomando como base los síntomas para prevenir un repunte, depende del grado de la transmisión presintomática y asintomática, señala el estudio.

Investigadores de Canadá y Estados Unidos evaluaron la aportación de la transmisión presintomática y asintomática con base en datos recientes a nivel de individuos con respecto a la infecciosidad antes del inicio de los síntomas y la proporción asintomática de entre todas las infecciones.

Los investigadores encontraron que la mayoría de los casos pueden ser atribuibles a la transmisión silenciosa derivada de una combinación de las infecciones de fase presintomática y de las asintomáticas.

"Por lo tanto, incluso si todos los casos sintomáticos son aislados, de todos modos puede desarrollarse un gran brote", señaló el estudio.

Los resultados indican que el aislamiento basado en síntomas debe complementarse con el rastreo rápido de contactos y la realización de pruebas que identifiquen los casos asintomáticos y presintomáticos, con el fin de suspender de manera segura las actuales restricciones y de minimizar el riesgo de un resurgimiento, indicó el estudio.