BEIJING, 15 jun (Xinhua) -- El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, en otros tiempos jefe de inteligencia del país norteamericano, gestiona los asuntos exteriores con una mentalidad turbia que gira en torno a la mentira, el engaño y las amenazas, una práctica que incumple las convenciones de la diplomacia internacional.

"Yo era el director de la CIA. Mentimos, hicimos trampa, robamos ... Tuvimos cursos de capacitación completos", dijo Pompeo en una discusión pública en la Universidad de Texas A&M en abril.

"Te recuerda la gloria del experimento estadounidense", se regocijó.

Tal "gloria" se ha traducido en numerosas mentiras que Pompeo ha contado a la prensa y al público, disfrazadas de la pomposa excusa de servir a los intereses de Estados Unidos.

En múltiples ocasiones, Pompeo acusó, de manera infundada, a China de "romper las reglas", cuando es Estados Unidos el que se erige como el más caprichoso violador de reglas, causando problemas a sus aliados, socios y competidores, y consiguiendo fuertes reproches a cambio.

EEUU, una vez un importante diseñador de las reglas del comercio global después de la Segunda Guerra Mundial, ha dañado su legado al retirarse de numerosas organizaciones mundiales, así como de los acuerdos que luchan contra el cambio climático y la gestión de la cuestión nuclear de Irán, todos ellos logrados a través de los esfuerzos minuciosos de muchos países en aras de la paz y la prosperidad mundiales.

Las amenazas son otra herramienta de Pompeo, como bien ejemplifica el caso de la compañía tecnológica Huawei. Al afirmar que los productos de la empresa china plantean riesgos de seguridad, el diplomático utilizó el poder del Estado para restringir el acceso legítimo de las empresas extranjeras a los productos de Huawei y amenazó con cerrar la puerta al intercambio de inteligencia con sus aliados que usen las redes de la compañía.

Sin embargo, cuando se le preguntó en un programa de noticias el mes pasado si hay pruebas que sugieran alguna actividad de espionaje relacionada con productos de Huawei, Pompeo rechazó la pregunta y dijo a la cadena CNBC que "esa es la pregunta equivocada".

Como el principal diplomático de una gran potencia mundial, Pompeo parece haber rechazado el profesionalismo y el sofisticado arte de la comunicación y la negociación, recurriendo en su lugar a mentiras, amenazas y demostraciones de fuerza para perseguir lo que él considera la "gloria".

Como las relaciones bilaterales más importantes del mundo, los lazos entre China y EEUU han sido cultivados por generaciones de diplomáticos de los dos países que han mantenido los principios del diálogo abierto y el beneficio mutuo para avanzar y gestionar sus diferencias.

Es evidente que la mentalidad "inteligente" de Pompeo solo terminará perjudicando la credibilidad de EEUU. No traerá ninguna gloria a su país.