POR MIGUEL PÉREZ PICHEL | ACI Prensa

Santo Domingo, R. D., 14 de junio, 2019.- El Papa Francisco reclamó medidas inmediatas para hacer frente a la crisis ecológica y hacer frente a los efectos del cambio climático, porque las próximas generaciones serán las que sufran las peores consecuencias: "las futuras generaciones van a heredar un mundo arruinado", advirtió.

Durante un discurso que pronunció ante los participantes en el Diálogo sobre "La transición energética y la tutela de la casa común", que se está desarrollando en la Casina Pío IV del Vaticano, organizado por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y líderes de las empresas petroleras mundiales, este viernes 14 de junio, el Santo Padre señaló que "nuestros hijos y nietos no deben pagar el coste de la irresponsabilidad de nuestras generaciones".

Señaló que este segundo Diálogo "se produce en un momento crítico. La actual crisis ecológica, especialmente el cambio climático, amenaza el futuro de la misma familia humana".

El Papa advirtió: "El tiempo se acaba. Las reflexiones deben pasar de las meras exploraciones de qué se podría hacer y concentrarse en el qué hay que hacer. No podemos permitirnos el lujo de esperar a que otros nos adelanten o dar prioridad a los beneficios económicos a corto plazo".

"La crisis climática requiere de nosotros una acción determinada aquí y ahora, y la Iglesia está plenamente comprometida a realizar su parte".

El Papa Francisco finalizó su discurso afirmando que "hoy es necesaria una transición energética radical para salvar nuestra casa común. Hay todavía la esperanza y aún tenemos estamos a tiempo de evitar los peores impactos del cambio climático, siempre que haya una rápida y eficaz acción".

"Durante demasiado tiempo hemos ignorado de forma colectiva los frutos del análisis científico y las previsiones catastróficas ya no se pueden mirar más con desprecio e ironía", advirtió.

Insistió en que "cualquier discusión sobre el cambio climático y sobre la transición energética debe, por lo tanto, asumir los mejores frutos de la investigación científica, hoy indispensable, y dejarse tocar en profundidad".

"Frente a una emergencia climática, debemos tomar las medidas oportunas para evitar una grave injusticia hacia los pobres y las futuras generaciones", señaló. "Debemos actuar con responsabilidad considerando bien el impacto de nuestras acciones a corto y largo plazo".

Porque, efectivamente, "son los pobres los que sufren el peor impacto de la crisis climática. Como demuestra la actual situación, los pobres son aquellos que son más vulnerables a los huracanes, las sequías, las inundaciones y otros eventos climáticos extremos".

Al mismo tiempo, "las futuras generaciones van a heredar un mundo arruinado. Nuestros hijos y nietos no deben pagar el coste de la irresponsabilidad de nuestras generaciones".

El Papa advirtió: "El tiempo se acaba. Las reflexiones deben pasar de las meras exploraciones de qué se podría hacer y concentrarse en el qué hay que hacer. No podemos permitirnos el lujo de esperar a que otros nos adelanten o dar prioridad a los beneficios económicos a corto plazo".

"La crisis climática requiere de nosotros una acción determinada aquí y ahora, y la Iglesia está plenamente comprometida a realizar su parte".

El Papa Francisco finalizó su discurso afirmando que "hoy es necesaria una transición energética radical para salvar nuestra casa común. Hay todavía la esperanza y aún tenemos estamos a tiempo de evitar los peores impactos del cambio climático, siempre que haya una rápida y eficaz acción".