Bogotá, 14 may (Prensa Latina) Líderes del partido de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) denunciaron hoy el asesinato del excomandante guerrillero Wilson Saavedra en el suroccidental departamento del Valle del Cauca y exigieron garantías para los desmovilizados firmantes de la paz.

Jorge Enrique Corredor, conocido como Wilson Saavedra, murió en la tarde de este martes, debido a varios disparos que le propinaron desconocidos en el barrio Estambul del valleucano, municipio de Tuluá.

El excomandante del Frente 21 y de la columna Víctor Saavedra de la exguerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) había dejado las armas en la zona veredal de Marquetalia, departamento de Tolima, tras la firma del Acuerdo de Paz.

Quien también perteneció al Comando Conjunto Central de las FARC-EP tenía 49 años de edad y trabajaba en proyectos agrícolas del Valle del Cauca con otros excombatientes reincorporados a la sociedad.

Profunda consternación expresaron diferentes dirigentes y congresistas del ahora partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) tras conocer del asesinato.

La senadora fariana Victoria Sandino manifestó profundo dolor y pidió respuestas al Gobierno por la inseguridad que rodea a los exguerrilleros que silenciaron sus fusiles porque creyeron en la construcción de la paz. 'La situación de seguridad de quienes firmamos la paz es cada vez más crítica y el Gobierno Nacional no muestra ninguna voluntad para resolverla. Necesitamos respuestas', expresó la congresista.

Por su parte, el senador de las FARC Carlos Antonio Lozada urgió a que pare la matanza contra los excombatientes.

Presidente Iván Duque: ¿Hasta cuándo va permitir que siga este desangre sin tomar medidas que garanticen la vida de quienes firmamos la Paz?, dijo el también miembro del Consejo Político Nacional de las FARC.

En tanto el legislador de las FARC Pablo Catatumbo llamó a proteger el anhelo de una paz estable y duradera en Colombia y exigió al Gobierno respeto por la vida. Nuestra única arma, la palabra, afirmó Catatumbo.

Desde la firma del Acuerdo de Paz, en noviembre de 2016, han sido asesinados más de 120 exguerrilleros y más de 30 de sus familiares.

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