SAO PAULO, 14 mar (Xinhua) -- Unas 6.000 personas participaron hoy en la localidad brasileña de Suzano, en el área metropolitana de Sao Paulo, en la ceremonia funeral de varias de las víctimas fatales del tiroteo del miércoles en el colegio público Raúl Brasil, ataque que dejó al menos 10 muertos, entre ellos los dos atacantes que se suicidaron.

"Basta de Violencia", "Paz", fueron algunos de los mensajes que se leían en cartulinas llevadas por padres de familia y vecinos al estadio municipal, lugar donde se realizó la ceremonia fúnebre de seis de los 10 fallecidos.

En el estadio Arena Suzano se veló de manera colectiva a seis personas que murieron en el tiroteo: cuatro adolescentes, una coordinadora pedagógica y una empleada administrativa del colegio.

El acto mostró escenas de dolor entre alumnos de la escuela que despidieron a sus compañeros fallecidos.

"Es muy triste lo que está ocurriendo. Nuestros hijos van a la escuela y no sabemos si volverán. Nuestro gobierno libera armas y no piensa en las consecuencias", dijo Rosana Silva, tía de una de las personas fallecidas.

De las ocho víctimas mortales, sin contar a los dos atacantes, dos personas fueron veladas y sepultadas en ceremonias privadas, mientras que aún permanecen hospitalizados 11 estudiantes, uno de ellos de gravedad, según fuentes médicas.

La ceremonia se llevó a cabo con la presencia del ministro de Educación de Brasil, Ricardo Vélez, en representación del presidente Jair Bolsonaro.

El ataque del miércoles fue cometido por Guilherme Monteiro, de 17 años, y su amigo Luiz Henrique de Castro, de 25 años, ambos ex alumnos de la escuela, quienes según la policía planearon el ataque por más de año y medio.

Los atacantes ingresaron a la escuela con armas de fuego y blancas, luego de haber asesinado a un hombre en una concesionaria automotriz para robarle un vehículo y llegar a las instalaciones del colegio.

Imágenes del circuito cerrado del centro educativo muestran que ambos atacantes usaron además hachas y una ballesta para cometer el crimen.

La policía sospecha que Monteiro mató a su propio colega y luego se suicidó al verse rodeados por los agentes.