Washington, 8 nov (PL) El Gobierno estadounidense anunció hoy un plan para disminuir la capacidad de migrantes de solicitar asilo, y así enfrentar también las caravanas de esas personas que se dirigen hacia su territorio.

La medida es considerada por diversas voces un desafío directo a las leyes norteamericanas y a las convenciones internacionales relacionadas con este tema.

Según los departamentos de Justicia y Seguridad Nacional, las reglas propuestas prohibirán a quienes ingresen ilegalmente a Estados Unidos pedir asilo y serán colocados en un procedimiento de deportación acelerada. Reportes de prensa divulgaron que el presidente estadounidense, Donald Trump, firmará una proclamación al respecto mañana antes de viajar a Francia para participar en los homenajes por el centenario del fin de la I Guerra Mundial (1914-1918).

Nuestro sistema de asilo está abrumado con demasiadas solicitudes realizadas por extranjeros sin méritos que imponen una carga tremenda a los recursos estadounidenses, apuntaron en una declaración conjunta la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, y el fiscal general en funciones, Matthew Whitaker.

Esa situación, agregaron, nos impide poder otorgar rápidamente la condición solicitada a quienes realmente la merecen.

Hoy, estamos usando la autoridad que nos otorgó el Congreso para prohibir a los extranjeros que violan las reglas, subrayaron.

A juicio de Lee Gelernt, abogado de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles, el plan de la administración es evidentemente ilegal e inconsistente con el compromiso de este país de brindar un refugio seguro a quienes están en peligro.

Datos del Departamento de Seguridad Nacional indican que desde 2000 hasta 2016, Estados Unidos concedió asilo a 26 mil 651 extranjeros cada año como promedio.

Tal forma de protección se otorga a las personas que temen la persecución en sus países de origen por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social en particular o sus criterios políticos.

La Ley de Inmigración y Nacionalidad de 1965 establece que cualquier extranjero que arribe a Estados Unidos, ya sea en un puerto designado de llegada, puede solicitar asilo.

Un tratado de Naciones Unidas, firmado por Washington en 1951, plantea que los refugiados no deben ser penalizados por su entrada ilegal porque las situaciones extremas a veces requieren que violen las normas de inmigración, recordó el diario USA Today.

Sostuvo además que la legislación norteamericana le permite al presidente firmar una proclamación que suspende la entrada a personas consideradas perjudiciales para los intereses nacionales.

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