Beijing, 8 nov (PL) El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, concluyó hoy una visita de Estado a China que aseguró tuvo una especial significación porque se enfocó en fomentar más la amistad entre ambos gobiernos y pueblos.

Desde su llegada el martes por la municipalidad de Shanghái (este), el mandatario cumplimentó un intenso programa de actividades allí y luego aquí, también con el fin de darle continuidad y consolidar los nexos establecidos hace 58 años.

El colofón de la agenda fueron las conversaciones oficiales con el mandatario anfitrión, Xi Jinping, este jueves en el Gran Palacio del Pueblo, donde lo recibió y agasajó con altos honores.

Díaz-Canel manifestó satisfacción por estar nuevamente en el gigante asiático y poder ratificar su admiración y respeto por su pueblo.

Agradeció el mensaje de felicitación de Xi cuando asumió el cargo de presidente de los consejos de Estado y de Ministros de la isla en abril pasado, así como su presencia en la embajada de la isla para expresar condolencias tras el fallecimiento en 2016 del líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro.

También mostró gratitud por las atenciones ofrecidas desde su arribo y el diálogo transparente y honesto sostenido con las principales autoridades de la nación asiática.

Mientras, el gobernante chino resaltó la relevancia que concede a la tradicional fraternidad La Habana-Beijing, abogó por anudar los nexos en múltiples terrenos y apreció el rol de Cuba en promover las relaciones de su país con el resto de Latinoamérica y el Caribe.

Xi recordó que la isla fue el primer estado de dicha región en establecer vínculos con China, la calificó de un buen amigo y ratificó la determinación a apoyarla en la defensa de su soberanía y en los esfuerzos de desarrollo.

Asimismo, se pronunció a favor de escribir un nuevo capítulo en la amistad tradicional de las dos naciones.

Las pláticas de los gobernantes culminaron con la firma de nuevos acuerdos que potenciarán las inversiones y la cooperación económica en varios sectores.

También este jueves recibieron a Díaz-Canel el presidente de la Asamblea Popular Nacional, Li Zhanshu; y el primer ministro, Li Keqiang.

Más temprano, recorrió y colocó ofrendas ante los monumentos de Mao Zedong, fundador de este país como República en 1949, y de los Héroes del Pueblo en la emblemática plaza Tian'anmen.

Al cierre de ese acto firmó un libro de honor, en el cual revalidó el compromiso con la construcción del socialismo.

China fue la cuarta parada de una gira de Díaz-Canel por países de Asia, que ya lo llevó a Rusia y la República Popular Democrática de Corea, con una parada en París, Francia.

La próxima escala será Vietnam, y después seguirá a Laos.

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